Binéfar

Entrenar a un medallista paralímpico; Raúl Clemente, los ojos de Sergio Ibáñez

Raúl Clemente es el entrenador de Sergio Ibáñez, uno de los tres representantes españoles en judo en los Juegos Paralímpicos

Sergio Ibáñez y Raúl Clemente
Sergio Ibáñez, a la izquierda, junto a Raúl Clemente, su preparador. S.E.
Adrián Mora Mora
09 septiembre 2021

Esta es la historia de un proyecto social que desemboca en una fabulosa medalla plata. Sergio Ibáñez es uno de los tres representantes españoles en judo en los Juegos Paralímpicos. Este zaragozano con discapacidad visual, de 22 años, logró la pasada semana una medalla de plata tras caer en la final ante el uzbeko Uchkun Kuranbaev. Su entrenador, Raúl Clemente, es binefarense y pertenece al Club Judo Binéfar desde los 5 años. También ha sido quien ha llevado a Sergio hasta Tokyo después de unos meses de duro trabajo sobre el tatami.

Clemente fue a trabajar en 2016 de profesor de judo a Zaragoza y desde entonces no se han separado. En ese momento, Sergio formaba parte del equipo nacional juvenil talentos de la Once. Aprovechando su amplia experiencia, tanto el director técnico de la Once como el club, pensó que sería una oportunidad muy buena para Sergio que en el siguiente ciclo olímpico fuera Clemente quien dirigiera los entrenamientos en coordinación con la Federación Española de la Once.

En medio de la conversación surge un nombre de obligada mención. «Gracias a Antonio Clager, Sergio ha podido realizar un entrenamiento complementario, pues una parte la realizó con él en el periodo vacacional y durante muchos fines de semana. Antonio, siempre que puede, ayuda a estos deportistas», explica.

Pero, ¿cómo es entrenar sobre el tatami con una persona sin visión? «Al principio sentía preocupación porque visto desde fuera, me parecía que tenía una responsabilidad social extra. El proyecto a nivel social me gustaba, ya que no solo ayudaba deportivamente, sino que socialmente creía que era un proyecto muy bonito. La realidad es que en muy poquito tiempo, en el caso específico de Sergio, casi ya no me he dado cuenta de que era una persona adaptada. En el día a día llega un momento en que nuestra complicidad era tanta y estábamos tan acostumbrados a los entrenamientos que, dentro del tatami, a excepción de cuestiones de explicación, en lo demás era casi todo como un deportista más. Nos adaptamos mucho y aprendemos a comunicarnos fácilmente», asegura el entrenador.

15 días junto a Ibáñez

Clemente estuvo en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid junto a Sergio durante 15 días preparando los Juegos Paralímpicos, inmersos en una burbuja antes de que su alumno partiera hacia Tokyo. Una vez allí, el binefarense siguió los combates desde su casa y confiesa que el de la final, «como entrenador y como deportista también, es casi el que menos se siente». Y lo explica: «El judo, al ser un deporte por eliminatorias, en la semifinal sientes el alivio de haber tocado ya una medalla. Los tres primeros combates fueron muy, muy sufridos. En la semifinal entró tan seguro que lo ganó con aparente facilidad –aunque luego no lo es–. Ese momento es de mucha alegría y emoción. En la final perdió, pero no pasa nada. Lo que ha conseguido es algo muy importante».

La representación española en judo la completaron otros dos españoles: Álvaro Gavilán (73 kg), que cayó en primera ronda, y Marta Arce (-63 kg), que quedó quinta. «Quizá para personas que no están muy vinculadas al deporte les parece fácil conseguir una medalla, pero es un evento muy importante y hay mucho trabajo detrás para conseguirla». Pocos aragoneses pueden decir que tienen una medalla de este nivel. Sergio Ibáñez y su entrenador ya pueden presumir de ello.

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