Barbastro

Alfonso Carrasquer: «Una catedral es una pequeña mina de la que sacar muchas historias»

Alfonso Carrasquer está en plena promoción de su novela ‘Catedral’ que, editada por Gráficas Editores, se presentó en Barbastro la semana pasada

Alfonso Carrasquer
El escritor Alfonso Carrasquer junto a la información turística en la puerta de la Catedral de Barbastro. Foto: R. Zamora
Ruth Zamora Zamora
04 mayo 2022

Alfonso Carrasquer acaba de presentar ‘Catedral’, una novela histórica ambientada en la época de la construcción de la catedral de Barbastro y editada por Gráficas Editores.

¿Cómo surgió la idea de esta novela?

En 2017 se conmemoraron los 500 años del inicio de la construcción de la catedral de Barbastro. Hasta entonces no había prestado mucha atención a la catedral. Entonces me empecé a preguntar cómo sería aquel período histórico y qué sucedió en el momento en que se construyó la catedral. Me picó la curiosidad; luego, el encargo de un ensayo sobre el asalto de Numancia para un coleccionable y la pandemia han retrasado todo. El objetivo era dar a conocer a la gente de Barbastro las circunstancias que hicieron posible la construcción de la catedral.

Se mezcla así, ficción y realidad, la de la catedral de Barbastro con la protagonista.

Lo tuve claro sobre el principio. Sobre la catedral hay información suficiente y de alto nivel. Y no quería hacer un ensayo, quería una novela para entretener. Y he puesto los datos y circunstancias en los ojos de una niña, Elsa. Ella, huérfana y con su tío encarcelado, huye de Toledo. En medio de una tormenta cae a un río y la salva un viajero, Luis de Santa Cruz, que fue el primer maestro constructor de la catedral de Barbastro y está de camino a Zaragoza para buscar trabajo. Y la coge de aprendiz.

Cuando echan a su maestro de las obras de Barbastro, Elsa, que ya ha empezado a hacer su vida ahí, se queda y es admitida por el segundo maestro, Juan de Sariñena. Así que la novela no es solo sobre la catedral, es sobre su vida, sus amores, sus amigos; que se mezclan con los datos sobre la construcción.

¿Cómo ha sido la documentación para esta novela?

En otros temas cuesta más; por ejemplo, en la anterior novela, la mayor parte de la documentación estaba en Francia. Aquí no, están las actas del Ayuntamiento de Barbastro, donde se cuentan los materiales, las facturas, las circunstancias e, incluso, las reuniones en las que se discutía si había que hacer la catedral nueva o apañar la que había antes. Además, esa documentación la han pasado a internet.

La dificultad, en este caso, ha sido transportar esa información al libro para que no fuera forzada. Así el lector aprende cosas de la catedral sin que se note. A Elsa le gusta mucho aprender y pregunta mucho. Los maestros, como ven que es trabajadora y cumple, le van enseñando el oficio y llega a oficial.

Cuéntenos alguna curiosidad sobre la catedral.

El primer maestro constructor se empeñó en no construir la catedral donde le decían, donde primero hubo una iglesia gótica, luego la mezquita. Luis de Santa Cruz, erre que erre, pensaba que estaba demasiado cerca de Rioancho, que era un barranco y había aguas subterráneas. Al final lo echan.

Otra curiosidad es que cuando se construyó la catedral, no estaban hechas las capillas. Y una de ellas, la del Santo Cristo se construyó sobre un antiguo torreón de la muralla de Barbastro. Y el antiguo claustro, del que hoy no se sabe nada; solamente se conoce una antigua arcada gótica.

Con todos estos elementos, hay una novela, pero podrían ser varias…

Una catedral es una pequeña mina de la que puedes sacar muchas historias. De la construcción, como esta que he hecho; de los misterios, qué hay debajo de la catedral; de una maldición de los musulmanes cuando llegaron los cristianos; de la llegada la peste, y hacerla más dramática.
El tema y la época, el Renacimiento, dan mucho de sí. Y una mujer trabajando en el gremio constructor… Está documentado, pero no figuran sus nombres.

En este sentido, ¿tuvo claro desde el principio que fuera una mujer la protagonista?

No, para nada. Cuando acabé el borrador, el protagonista era un chico, Gonzalo, y lo hice en primera persona, como si fueran unas memorias. Un estilo que hay que hacer muy bien para que interese. Me dijeron que faltaba algo… Así que decidí cambiar y hacerla en tercera persona y con una mujer. El resultado ha sido mucho mejor.

La novela va acompañada de una torre de la catedral de Barbastro recortable, ¿cómo surgió la idea?

Fue de Fernando Salinas, compañero de trabajo, que hace recortables. Un día me enseñó uno del auditorio de Monzón y lo hice con los críos en el colegio. Así que le propuse hacer uno de la torre de la catedral. Lo probamos con unos críos y lo hemos incluido con la novela. Además, Gráficas lo ha hecho muy profesional.

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