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Paloma Garriga: «Sé que para muchas niñas y jóvenes es un sueño poder jugar en el extranjero»

La barbastrense ha comenzado una nueva etapa en Estados Unidos, donde forma parte del equipo de fútbol femenino de la William Carey University, en Mississippi

Garriga lleva el balón durante un partido. Fotografía: S.E.
Jorge Mazón García Mazón García
21 enero 2026

Paloma Garriga, joven deportista de Barbastro y jugadora del equipo femenino Peña Ferranca, ha iniciado una nueva etapa en Estados Unidos, donde forma parte del equipo de fútbol femenino de la William Carey University, en Mississippi. Seleccionada por la agencia Elite USA Sports and Education Agency, compagina su trayectoria deportiva con estudios en Psicología. Conocida también por su papel como Dama Mayor del Barrio de San Hipólito en las fiestas de 2024, Paloma continúa representando a su ciudad natal mientras afronta los retos de esta experiencia internacional.

¿Cómo recibió la noticia de entrar en la William Carey University y qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza cuando supo que te iba a Estados Unidos?

Recibí la noticia con una mezcla de alegría e incertidumbre. Fue una oportunidad que llegó de forma muy inesperada, ya que me dieron solo 24 horas para decidir si quería marcharme a Estados Unidos. Al tratarse del verano, sabía que estos procesos suelen requerir mucha preparación y tiempo, lo que hizo que la decisión fuera aún más intensa. Sin embargo, lo que realmente me impulsó a dar el paso fue ver a mi familia tan contenta y convencida de que era una gran oportunidad para mí.

Fue seleccionada por la Elite USA Sports and Education Agency, una agencia clave para dar este salto. ¿Cómo ha sido el proceso de selección y qué ha significado para usted sentirse respaldada en este camino?

Desde el primer momento, el trabajo de Elite USA Sports and Education Agency fue muy cercano, atento y rápido en todos los sentidos. Como comentaba antes, lo habitual cuando decides ir a estudiar a Estados Unidos es pasar por un proceso que suele alargarse varios meses. Sin embargo, la agencia consiguió gestionar prácticamente todo en apenas un mes, algo que sorprendió mucho, especialmente a los entrenadores. Sentirme respaldada durante todo este camino ha sido clave para poder dar el paso con seguridad y confianza, sabiendo que había un equipo pendiente de cada detalle.

Han pasado ya varios meses desde su llegada a Estados Unidos. Mirando atrás, ¿qué ha sido lo más difícil y lo más gratificante de este proceso de adaptación en la William Carey University?

Mirando atrás, sin duda lo más difícil ha sido la separación de mi familia y de mis amigos. Siempre he estado muy arropada por ellos y aprender a vivir lejos, en un país diferente, ha sido uno de los mayores retos a nivel personal. Aun así, esta experiencia me ha obligado a madurar y a ganar independencia desde el primer momento.

Por otro lado, lo más gratificante ha sido la oportunidad de conocer a personas de todo el mundo. El equipo es muy internacional y eso me ha permitido convivir con diferentes culturas, formas de pensar y de vivir el deporte. Esa diversidad no solo me ha enriquecido como jugadora, sino también como persona, y ha hecho que la adaptación sea mucho más especial.

En el plano deportivo, ¿qué diferencias nota entre el fútbol que practicabas en España y el que se juega en la liga universitaria estadounidense dentro de la National Association of Intercollegiate Athletics?

En el plano deportivo he notado diferencias muy claras respecto al fútbol que practicaba en España. La intensidad de juego y la preparación física son mucho más altas, y también existe un estilo de juego diferente al que no estaba acostumbrada, lo que me ha obligado a adaptarme rápidamente. Además, el control y seguimiento por parte de los entrenadores es constante en cada entrenamiento, algo que marca una gran diferencia en el día a día.

También he notado un cambio importante en la rutina de trabajo, ya que entrenamos todos los días de lunes a viernes, con horarios distintos a los que tenía en España, y combinando cada sesión con trabajo de gimnasio diario. Todo ello hace que el nivel de exigencia sea muy alto y que el fútbol universitario en Estados Unidos se viva de una manera mucho más profesional.

Compaginar entrenamientos, competición y estudios de Psicología no debe ser sencillo. ¿Cómo es su día a día y qué le está aportando esta experiencia a nivel personal y académico?

Mi día a día comienza muy temprano, alrededor de las seis y media de la mañana, cuando me preparo para entrenar a las siete. Las sesiones duran aproximadamente una hora y media y, después, continuamos con trabajo de gimnasio. En muchas ocasiones, al terminar, también pasamos por el fisio si tenemos alguna molestia.

Una vez finalizada la parte deportiva de la mañana, toca prepararse para las clases, que suelo tener a lo largo de la mañana. Al mediodía comparto la comida con amigos y compañeras, y por la tarde el ritmo es algo más flexible: normalmente está pensada para descansar y estudiar, aunque en algunos días también tengo una o dos clases más. Esta experiencia me está aportando una gran capacidad de organización, constancia y equilibrio entre lo académico y lo deportivo, además de ayudarme a crecer tanto a nivel personal como universitario.

Su salto a EE. UU. fue posible gracias a la Elite USA Sports and Education Agency. Ahora que ya lo ha vivido desde dentro, ¿recomendaría este camino a otras jóvenes deportistas?

Sé que para muchas niñas y jóvenes es un sueño poder jugar en el extranjero y vivir una experiencia como esta. Les animaría a que sigan trabajando y esforzándose cada día, porque nunca se sabe cuándo puede llegar la oportunidad. Si algo he aprendido es que, con constancia y confianza, todo acaba llegando.

Viene de jugar en el Peña Ferranca y de crecer futbolísticamente en tu entorno más cercano. ¿En qué crees que le ha ayudado su formación previa para adaptarte a este nuevo nivel de exigencia?

Mi formación futbolística viene, en gran parte, del Peña Ferranca, y muchas de las cosas que sé hoy como jugadora son gracias a ese club. Nada de esto habría sido posible sin ellos, ya que me han ayudado y apoyado desde el primer momento. Siempre he tenido muy presente la idea de que, si quieres ser mejor futbolista, tienes que competir y entrenar con jugadoras mejores que tú.

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