El Instituto Aragonés del Agua ha sacado a licitación el contrato para la construcción y el funcionamiento inicial de la estación depuradora de aguas residuales de Cerler. El presupuesto base asciende a 6.704.871,83 euros, IVA incluido. La nueva depuradora de Cerler que ahora sale a licitación tendrá una capacidad prevista para 4.000 habitantes equivalentes. Para el Gobierno de Ragón, esta infraestructura permitirá «avanzar en el cumplimiento de la normativa europea en materia de depuración y protección ambiental».
La licitación de la nueva depuradora de aguas de Cerler, impulsada por el Instituto Aragonés del Agua, contempla tanto la ejecución de las obras como el funcionamiento inicial de la instalación. El plazo previsto asciende a un total de 46 meses. De ellos, 34 de construcción y 12 de explotación, teniendo en cuenta las condiciones climatológicas propias de la alta montaña.
La nueva depuradora de Cerler está declarada obra de interés general y de interés de la comunidad autónoma. Forma parte de los compromisos asumidos en el marco del Plan Aragonés de Saneamiento y Depuración y del Plan Nacional de Calidad de las Aguas. Su puesta en marcha permitirá mejorar la calidad de los ecosistemas hídricos del entorno y reducir el impacto ambiental de los vertidos.
Proyecto que sale a licitación de la depuradora de Cerler
El proyecto que sale a licitación de la depurador de aguas de Cerler incluye la ejecución de colectores y la impulsión hasta la depuradora. También los accesos y las acometidas necesarias. Y la propia instalación de tratamiento, basada en un sistema biológico de fangos activados con tres líneas en paralelo, integradas en un edificio. El Instituto Aragonés del Agua asume la financiación de la actuación íntegramente, sin perjuicio de que puedan incorporarse fondos europeos si fueran concedidos.
La construcción de esta depuradora supone finalizar la depuración integral del río Ésera, una vez finalizadas las estaciones de Benasque, Eriste y Seira.
La tramitación de esta depuradora ha estado marcada por diversas vicisitudes desde su inicio, que han ido retrasando su ejecución a lo largo de los años. Tras incluirse en 2008 en el contrato concesional de la Zona P-4 del Pirineo, el proyecto se adjudicó en 2009, pero las dificultades surgidas durante su desarrollo desembocaron en la resolución del contrato concesional en 2018.
Posteriormente, el Instituto Aragonés del Agua asumió directamente la actuación, aprobó el proyecto y su adenda actualizada tras el correspondiente periodo de información pública y licitó las obras en 2022, que fueron adjudicadas ese mismo año. Sin embargo, en abril de 2025 el contrato tuvo que resolverse de nuevo como consecuencia de la declaración de concurso de la empresa adjudicataria, lo que ha hecho necesario iniciar una nueva licitación para la depuradora de Cerler.







