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María Solans: «¿Sabías que el color negro sólo favorece al 5 % de la población?»

Tener el armario lleno pero nada que ponerte. Dejarse llevar por modas y no acabar de verte bien. Para acertar «hay que conocerse», afirma Solans

María Solans, de Barbastro, ofrece sus servicios en persona y también trabaja 'online'. Foto: L. García
Lola Gª Casanova
31 diciembre 2025

María Solans lleva tiempo dedicada a la moda y a la imagen. No obstante, desde hace un par de años, desde Barbastro, ha puesto en marcha una asesoría de imagen de alto valor para personas y empresas. Con una filosofía que huye de las modas y las tendencias.

A las puertas de la Nochevieja, ¿alguna recomendación?

Me resulta complicado hablar en general para toda la población porque cada uno tendrá su estilo. Lo que sienta bien va acorde con la personalidad y con sus características como su color de cabello, tono de la tez, morfología de su cuerpo. En general, les diría que no se disfracen. Precisamente, mi trabajo consiste en estudiar a cada persona para proponer qué le queda bien. Mi objetivo se resume en ayudar al cliente. 

¿Y las modas?

No se deben seguir porque sí. No debemos llevar una prenda sólo porque la hemos visto en una influencer. De hecho, los pantalones pitillos, que tanto se han llevado, a muy pocas personas les favorecen.

En Nochevieja abunda el negro. 

Un color que sólo sienta bien al 5 % de la población mundial. A aquellos de alto contraste, por ejemplo, una tez pálida y un cabello muy oscuro. Nos han dicho que el negro estiliza, pero no más que otros colores. Este tono acentúa las ojeras y las arruguitas e imperfecciones del rostro. 

¿Qué colores debemos utilizar entonces?

Los que correspondan a nuestra personalidad. A eso me dedico. Realizo un estudio individual y muy pormenorizado que nos dirá no sólo la gama de color, sino también el tamaño de los estampados que más favorecen. Sin olvidar los accesorios como las joyas y el material del que estén fabricadas. 

Ya decía Hipócrates que estamos hechos de color. Y esas cuatro paletas principales se corresponden a cuatro tipos de personalidad. Y todo ello se combina entre sí porque todos somos diferentes.  

Usted trabaja mucho ‘online’, ¿quienes son sus principales clientes?

Señoras de una cierta edad que saben lo que quieren y, además, se interesan por todo el proceso. También cuento con hombres. He observado que ellos son más prácticos, enseguida quieren saber lo adecuado para ellos y dónde comprarlo. 

Pero igual  hay aspectos que al cliente le cuesta aceptar. 

En efecto. Con el tiempo he aprendido a callar. Yo, como profesional, debo transmitir lo que marca el estudio. Sin embargo, importa mucho el respeto. No se trata de imponer, sino de ayudar a sacar lo mejor de uno. El lenguaje no verbal resulta crucial porque transmitimos mucha información a través de él: los gestos, la ropa, cómo nos movemos…

¿Y las empresas?

Las empresas y los particulares buscan comunicar  cosas diferentes. Un negocio puede transmitir poder, responsabilidad, confianza dependiendo de los colores de sus uniformes o de las formas. Las rayas horizontales transmiten cercanía y las verticales, poder.

Se escucha de forma habitual «no tengo nada» a pesar de que el armario rebosa.

Porque se acumula una gran cantidad de prendas y no somos conscientes. Por eso yo recomiendo que, antes de comprar, vayas a tu armario a ver qué guardas. 

Por otro lado, una parte fundamental del proceso consiste en vaciar el armario en su totalidad, limpiarlo y seleccionar. Si hace un par de temporadas que no usas algo, no lo volverás a utilizar. Lo que no te gusta, lo que está desgastado, los «por si acaso»… Debemos deshacernos de ello o almacenarlo. Hay ropa que ya no nos define. Considero que un armario debe estar en permanente movimiento. Pero si aciertas con las prendas que, de verdad te van, ahorrarás tiempo y dinero. 

No podemos dejar de hablar del estilo: cambia o bien no sabemos cuál es el nuestro. 

En primer lugar: conocer cuál nos define. Se establecen siete estilos básicos: clásico, elegante (que implica un estatus económico alto), casual (ropa cómoda de algodón), romántico (con lazos o volantes), el sensual (licras y ajustado), creativo con unas combinaciones que sólo le quedan bien a esa persona o el dramático con uso de blancos-negros y un toque gótico. Como ejemplos: Isabel Presley en el clásico, Amal Clooney en el elegante-dramático o Agatha Ruiz de la Prada en el creativo. A cada personalidad, el suyo. De ahí, la importancia de conocerse.

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