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Manolo Garrido Al levantar la vista
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La potencia de los influencers

Manolo Garrido Al levantar la vista
04 enero 2022

En el mundo cambiante de la comunicación aumentan los nuevos influyentes que logran una comunicación que no necesita medios complejos ni grandes inversiones. El otro día conocí a Paloma Blanc, con 154.000 seguidores en Instagram con su cuenta @7paresdekatiuskas. Fue en la presentación del Libro Blanco de la influencia responsable y que trata del influencer como una profesión en alza, señalando que hay 50 millones de creadores de contenidos (entre blogueros, youtubers, instagrammers, etc.). El estudio puede descargarse gratuitamente.

Las cifras de audiencias son importantes, y el 85% de los usuarios de redes sociales siguen a influencers, siendo muy alto el porcentaje de los que confían en sus recomendaciones para comprar. Además, el marketing de influencers cuenta con un creciente apoyo presupuestario en las marcas y su seguimiento es especialmente alto entre los jóvenes de 16 a 24 años.

Ya se ve que junto a la creatividad, los aspectos de la formación y la responsabilidad son importantes para los distintos protagonistas: consumidores, ciudadanos o usuarios; influencers; plataformas; agencias de representantes; marcas; instituciones; medios de comunicación y reguladores.

El tema es relevante porque se están desarrollando enfermedades mentales por el uso no responsable de las redes sociales. Y los menores no son los únicos perjudicados, de forma que los usuarios de las redes, y cada vez más influencers necesitan apoyo psicólogo para hacer frente a la presión social y los haters”, explica Patricia SanMiguel, coordinadora del Libro Blanco.

El Libro, promovido por iCmedia y el ISEM, se detiene en los menores que acceden a las redes y que no saben valorar los contenidos de sus influencers preferidos. No es fácil distinguir información y opinión, ficción o realidad, o detectar una noticia falsa. La adicción a contenidos y una admiración que idealiza puede llevar a seguir conductas de riesgo y modelos de consumo o belleza irreales. Por eso los expertos piden a los padres y educadores una mayor concienciación de la influencia digital en los jóvenes. 

Tampoco los influencers se libran de importantes riesgos, como la frustración y el estrés en un trabajo muy dependiente del público, la muestra de su intimidad y privacidad, el peligro de buscar a toda costa el objetivo de ganar más seguidores o los insultos, ataques y bulos a los que están expuestos. 

Junto a los riesgos de un fenómeno tan positivo, se ofrecen soluciones, que se resumen en dos actitudes: para el usuario, formación, y para el influencer, profesionalización. Se plantea al usuario un uso responsable de las redes y el respeto de otros usuarios e influencers; el uso de herramientas de control parental; conocer que comparten y promueven, denunciar las malas prácticas, etc. Y se pide que los influencers asuman su responsabilidad, sean transparentes en los acuerdos comerciales, cumplan la legalidad y se adhieran a códigos de conducta. 

Veo que el panorama que se abre es ilimitado, hay influencia, audiencias y mucho consumo. Apostemos por tanto por las buenas prácticas, lejos de la atmósfera agresiva que permiten las redes y contribuyamos a la promoción de una línea de información y entretenimiento con grandes posibilidades. 

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