Barbastro

La librería: centro neurálgico de la cultura

El caso de Barbastro es inédito: hasta 5 puntos de venta para cerca de 17.200 habitantes cuando la densidad nacional es de 6,2 por cada 100.000 habitantes

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Víctor Castillón. Foto: P. Alvira Fuertes
Pablo Alvira Fuertes Alvira Fuertes
18 octubre 2021

El valor de una librería está más allá de sus cuatro paredes. Ficción, novela, poesía, narrativa y un largo etcétera para perderse entre pisos de altas estanterías. El caso de Barbastro es inusual y excepcional. Hasta cinco librerías ofrecen un servicio básico a la población como es el tener la literatura al alcance de su mano. Una tasa muy alta para la población de la ciudad del Vero. La mayoría son negocios familiares que sostienen historias admirables y sobreviven al paso del tiempo. 

Una de las pocas cosas buenas que ha dejado la pandemia es que, tras el confinamiento, se lee más. Lo que no quiere decir que se compren más libros. Este sector es muy resistente pero al mismo tiempo vulnerable. Según un informe presentado por CEGAL, la asociación de gremios de libreros, entre 2019 y 2021 han abierto más librerías de las que han cerrado. Sin embargo, es un dato engañoso. Estos establecimientos venían de unos años «de capa caída».

Entre 2008 y 2013, por ejemplo, se perdieron más del 10% de las librerías españolas. Y en el año 2014 se llegaron a cerrar hasta 900 puntos de venta de libros, cuatro por cada uno que abría. Por aquel entonces la densidad estaba en 8,2 locales por cada 100.00 habitantes, y hoy esa cifra ha descendido al 6,2. En Barbastro la tasa es de 5 librerías para cerca de 17.200 habitantes, lo que habla de la buena salud de estos comercios en la capital del Somontano. 

No obstante, muchos libreros y libreras han sobrevivido a la pandemia gracias a la venta online. Un informe elaborado por la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza indica que antes del año 2020, apenas eran un 20% las librerías que vendían por este canal. En el año de la pandemia, las que utilizaron esta vía creció hasta casi el 40%. Los comercios se pusieron al día y se expandieron en una vía comercial identificada con las grandes plataformas logísticas.

Víctor Castillón. Librería Castillón

La Librería Castillón no ha cerrado sus puertas desde 1927. La tercera generación de la familia asegura que el secreto es la pasión por los libros, sobre todo por los autores más cercanos. «Nuestro objetivo es que a la gente no le falte el servicio de tener la literatura al alcance de su mano. Además, es gracias a los clientes por los que aprendo mucho de lectura», señala Castillón. Cree que a raíz de la pandemia se lee más y que las editoriales han apostado por tener más calidad.

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Víctor Castillón. Foto: P. Alvira Fuertes

«Se ha notado mucho que se selecciona más la lectura. Quizá haya menos títulos destacados, pero los que salen pegan fuerte», añade. A partir del confinamiento han abierto más librerías de las que han cerrado, pero es un dato «engañoso», ya que los últimos cinco años «había un descenso de puntos de venta importante». Por último, lamenta Castillón que «desde las instituciones se apoye a las multinacionales logísticas, que son las que realmente bombardean el pequeño comercio. Vestimos de innovación lo que realmente para muchos nos cuesta ver que lo sea». 

Bienvenido Ibor. Librería Ibor

Casi 40 años lleva Bienvenido Ibor al frente de la librería que lleva su apellido en la calle General Ricardos. Se caracteriza por exponer las principales e innovadoras editoriales infantiles y juveniles, que ocupan un destacado espacio en el establecimiento. De hecho, desde hace 25 años realizan una exposición sobre este tipo de libros. También destaca por las exposiciones y presentaciones de libros.

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Bienvenido Ibor. Foto: P. Alvira Fuertes

«Reformamos toda la planta de arriba para hacer estos actos pero la pandemia los ha parado. Ahora los libros se presentan en museos o grandes centros. Nosotros hemos hecho una gran apuesta por esto y antes de que recibiesen tantos premios, Irene Vallejo o Manuel Vilas ya venían aquí», explica. Señala que su librería tiene la misma oferta que grandes plataformas e incluso el envío es en menos tiempo. «A raíz de la pandemia nos pusimos al día con la web y a partir de ahí puedes pedir lo que quieras, pero antes nos tienen que conocer», concluye. 

José Luis Palacio. UNED

José Luis Palacio lleva desde 2013 en la librería de la UNED, «la más especializada de Barbastro». Asegura que lo pasó mal durante los meses más duros de la pandemia porque «no venía ningún cliente y hubo una caída brutal». Poco a poco, y con la vuelta del curso escolar a la Universidad, se ha ido recuperando el pulso. «Esta librería se diferencia porque tiene todo el material y todo lo que se necesita para el estudio de las materias en la UNED.

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José Luis Palacio. Foto: P. Alvira Fuertes

Además, está especializada en temas concretos, tiene mucho de historia, astronomía o psicología pero se diferencia porque no existen los betsellers. Son libros especializados para estudiar y luego otros interesantes que no están a la venta en otros establecimientos», explica. Asegura Palacio que la librería es fundamental, «los libros son vida y cultura». «Desde los tiempos más remotos el libro existe y el papel que realizan las librerías es insuperable, tiene un nivel y un valor muy alto», indica. 

María Pilar Encinar. Librería Moisés

La historia de la librería la comenzó Moisés Encinar en 1936 en Binéfar. Hoy, son sus tres nietos los que regentan el negocio familiar en la calle San Ramón de Barbastro. María Pilar Encinar, tiene desde 2015 un pequeño espacio en Cope Alto Aragón, donde recomienda a los oyentes sus libros preferidos los primeros viernes de cada mes. Asegura que es muy gratificante ver cómo le paran por la calle y le cuentan que se han leído su recomendación.

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María Pilar Encinar. Foto: P. Alvira Fuertes

«Los libreros ganamos más fondo a cualquier plataforma porque aconsejamos. Si llevas tiempo leyendo conoces autores y el estilo que te gusta, pero los nuevos se dejan aconsejar», insiste. En ese sentido, ha notado que al estar tanto en casa encerrados, mucha gente «se ha reencontrado con la lectura y con las librerías». Encinar desea que quiten cuanto antes las restricciones para poder hacer presentaciones de libros en su establecimiento. «A pesar de lleva su tiempo, te ves recompensado porque los que acuden son receptivos y se van contentos», reconoce Encinar. 

Yolanda Raso. Rayuela

La librería más joven de Barbastro también tiene su historia. Hace 16 años Yolanda Raso decidió cumplir con su inquietud de crear su propio negocio y lo hizo realidad. Enfocada al mundo infantil pero sin dejar de lado el mercado juvenil y adulto, la librería Rayuela se ha hecho un hueco en la variada oferta que existe en Barbastro. «Un comercio así tiene mucho trabajo de fondo, pero con una respuesta tan buen de los clientes, es muy ilusionante realizar actividades para ellos y complementar las de la ciudad», indica Raso.

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Yolanda Raso. Foto: P. Alvira Fuertes

Reconoce que no puede sentir otra cosa que orgullo  con la oferta cultural de Barbastro. «Aquí se siente una satisfactoria inquietud cultural. Se nota que todas las actividades programadas por instituciones o comercios tienen buena acogida», insiste. Lo comprobó durante el confinamiento domiciliario, donde abrieron sus puertas para vender prensa, pero también realizaban envíos a domicilio. «Fue otra forma de contacto con ellos, de acompañarlos y, por unos minutos, ver que estaban bien», añade.

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