Alto Aragón

Gratitud y un llamamiento a seguir caminando juntos en el cierre del Año Jubilar

La  clausura del Año del Jubileo el pasado domingo 28 estuvo precedida por una procesión con la Virgen de la Esperanza de Barbastro

Sacerdotes de toda la diócesis participaron en la eucaristía de clausura del Año Jubilar. Foto: Ruth Zamora
Ruth Zamora
04 enero 2026

364 días transcurrieron entre el 29 de diciembre de 2024 y el 28 de diciembre de 2025. 12 meses para conmemorar el Año Jubilar de la Esperanza, cuya clausura se celebró en la Catedral de Barbastro el pasado domingo 28, con fieles y sacerdotes llegados de todos los puntos de la diócesis Barbastro-Monzón y solemnizada por la música del coro BARMON. 

La clausura de este Año Jubilar de la Esperanza arrancó en la iglesia de los Padres Escolapios a las 17 horas. Ahí, una oración inicial dio paso a la procesión extraordinaria de la Virgen de la Esperanza. El paso de la Cofradía de Jesús Atado a la Columna recorrió la calle Academia Cerbuna, el paseo del Coso y las calles San José de Calasanz y Palacio.

Acompañada del obispo, Ángel Pérez, de sacerdotes de toda la diócesis y de los representantes de todas las cofradías penitenciales de Barbastro, la Virgen de la Esperanza entró en la Catedral por la plaza Palacio, desafiando la anchura de la puerta. Después, se colocó en una de las naves laterales, de cara al altar, para presidir la eucaristía oficiada por el obispo, Ángel Pérez Pueyo. El prelado y varios de los sacerdotes lucían casullas conmemorativas de este año jubilar, con el lema que ha presidido todas las acciones de estos meses: ‘Peregrinos de la esperanza’.

La Virgen de la Esperanza, portada por mujeres, al inicio de la procesión. Foto: R.Z.

La eucaristía

Pérez dio la bienvenida a la misa, en el día que «celebramos la santidad de la familia de Nazaret», subrayó. En su homilía, comenzó, «proclamando que Dios no es indiferente a la familia humana ni al sufrimiento de sus inocentes». En su proclamación, Pérez Pueyo desgranó algunas palabras clave de lo que ha sido este Año Jubilar de la Esperanza. 

Así, habló de gratitud, «a cada uno de vosotros que lo habéis hecho vivo, cercano y fecundo». También se refirió a que ha sido un camino conjunto. «La diócesis entera se ha puesto en camino», indicó, antes de enumerar algunos de los «lugares jubilares»: las tres catedrales, San Salvador de Torrente de Cinca, la Virgen de la Alegría de Monzón, la Virgen de El Pueyo y la capilla de la Esperanza en Barbastro, la Virgen de la Peña en Graus, así como las residencias de ancianos y la capilla del hospital. «Verdaderos hogares de misericordia, donde muchas han podido reconciliarse, orar, agradecer y renovar su fe», señaló el obispo. Pérez también destacó otros hitos de este año jubilar.Entre ellos, la peregrinación con los jóvenes hasta Roma el pasado verano, o la de la Unidad Pastoral de Graus hasta París. 

En la recta final de su homilía, el obispo apuntó que quedan por delante  retos. Entre ellos, señaló «seguir pasando de una Iglesia entendida como «bazar de lo sagrado», a una Iglesia familia de familias; culminar el proceso de beatificación de los 252 mártires; consolidar la unidad y la corresponsabilidad; y vivir con mayor hondura la caridad y la misión».

Una vez concluyó la eucaristía todos los sacerdotes agradecieron la presencia de los fieles en la Catedral en una foto conjunta desde el altar.

La Virgen de la Esperanza, de cara al altar, en la eucaristía. Foto: Ruth Zamora

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