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Manolo Garrido Al levantar la vista
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Manolo Garrido Al levantar la vista
02 agosto 2022

En las últimas semanas se han publicado grabaciones de conversaciones que afectan a conocidos periodistas y que explican el descrédito que aqueja en ocasiones a nuestra profesión, en la que afortunadamente predomina la calidad, es decir, la ética y la solvencia. En este asunto todo es sucio: procedimientos, contenidos, espionaje, alteración del papel genuino de los medios. Es un teatro podrido. 

Hice referencia hace poco al informe de Reuters y la Universidad de Oxford, y hablaba de esa desafección, cosa que no me extraña, cuando se descubre cuánto hay de montaje, del yo te lo paso y tú lo rebotas y montamos el número en un par de informativos, siempre que sumemos para hacer el ruido que enrarece. El Eurobarómetro de la Comisión Europea (2022) ofrece para España una mayor confianza en la radio, con posiciones de cola para internet y redes sociales. El 81 por ciento de la población española y el 70 por ciento de la europea consideran que las noticias están a menudo distorsionadas o son, directamente, falsas.

Volviendo a nuestros penosos audios, se trata muchas veces de intoxicaciones, de falsedades, de rumores o maledicencias sin comprobar. No se comprueban los hechos y el criterio periodístico para  decidir si la noticia es relevante deja paso, cede a presiones políticas o económicas. Esa práctica del rebote se agrava cuando se renuncia a comprobar antes de difundir y se ofrecen dos versiones, limitándose el periodista a ese cómodo escenario, bien alejado del rigor que merece la audiencia. Yo me lavo las manos y lo doy, no me vaya a quedar fuera. Cuando la realidad es la que es, ofrecer verdad y mentira en situación de igualdad es una práctica penosa.

Pero, a pesar de los pesares, las audiencias son cada vez más grandes. María Ramírez, autora del libro El periódico, piensa que puede haber cansancio de un tipo de información que es muy política, muy centrada en los partidos y en declaraciones menores. Y afirma en una entrevista en El País que “hay que intentar hacer información más cercana a la vida cotidiana, como ocurrió durante la pandemia”.

Junto a esa cercanía hacia personas y escenarios que los medios locales trabajan incansablemente, estos lamentables audios recuperan la necesidad de luchar por la ética profesional, que busca la difícil objetividad, que necesita la independencia para trabajar. En horas de general desconfianza hacia marcas, políticos,  empresas, etc.,  en el caso de los medios creo que hay que trabajar por la calidad y los contenidos de interés, sin pensar que la confrontación y la controversia traerán sí o sí un incremento de audiencias. En todo caso, será pasajero, pan para hoy y hambre para mañana. 

Hay una sobreabundancia de información  que está siendo compatible con una menor solvencia, afectada por una calidad menor, por profesionales con empleo precario. Me parece urgente la formación de los profesionales, la creación de equipos, siendo una necesidad  tan prioritaria como las inversiones en tecnología. Gente motivada, creativa e innovadora potenciará los medios de comunicación en un contexto digital. 

Y como dice el profesor Pérez Latre en The Conversation, “es tiempo para el cuidado del talento creativo que produce los contenidos”.

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