Berbegal decide quién vivirá en sus dos pisos municipales. El viernes 16 se abren los sobres de las familias que optan a alquilar una de las dos viviendas que el Ayuntamiento saca en alquiler. El resultado no responderá al azar sino que se rige por un escrupuloso proceso de asignación de puntos en los cuales se prima a las familias con hijos pequeños (en edad escolar para que se incorporen al aula de la localidad) y que, al menos, uno de los progenitores cuente con trabajo fijo. Para Julián Ferrando, alcalde de la villa, «el criterio de asignación resulta similar en todos los municipios. Somos muy cautos, cuidadosos y objetivos para acertar con el perfil de los inquilinos porque deseamos que la familia se incorpore a la vida del pueblo, se encuentre feliz y todos nos adaptemos».
En este caso, disponen de dos pisos. Los que antaño utilizaban los funcionarios destinados en el pueblo. Por ejemplo, el maestro o el médico. Se trata de dos viviendas amplias, una de tres habitaciones y otra de cuatro (y dos terrazas), reformadas y ubicadas en dos edificios diferentes.
Problema de vivienda en Berbegal
«Contamos con más demanda que oferta. Si dispusiéramos de más pisos, más familias vendrían», asegura. La singular orografía de Berbegal abrió hace tiempo la puerta a un dilema: si urbanizar por la parte de abajo o permanecer en el altozano. «Se trata de un debate muy serio -comenta Ferrando- porque se juega la integración. Y, para muchos, si se vive abajo resulta más complicada». El tema de la vivienda resuena como uno de los grandes desafíos en esta población que contabiliza más de 90 casas cerradas, ni en alquiler, ni a la venta y alguna de ellas, en estado ruinoso. «Debemos ser muy respetuosos con la propiedad privada, pero la solución a este problema debe ser global, no sólo de los ayuntamientos. Aunque hay iniciativas, como la de Aínsa, cuyo Consistorio ha decidido incrementar el IBI de las casas que permanezcan vacías durante un periodo de tiempo concreto», explica.







