En la rueda de prensa que Julio Iglesias ofreció en Barbastro le preguntaron qué opinaba de actuar en un sitio tan pequeño. El cantante aseguró que si comparábamos el número de habitantes de Madrid respecto a la capacidad de la plaza de toros de Las ventas y la población de Barbastro con las 4.000 almas que iban esa noche a verlo «sin duda, en Barbastro el éxito resulta mucho mayor».
«Julio Iglesias ha sido el único artista que ha comido y cenado con nosotros», comenta el presidente de la DO Somontano, Francisco Berroy. «Muchos de ellos como Raphael o Rocío Jurado, comían. En el caso de Julio, quedó tan encantado que, tras la comida, ya anunció que le gustaría repetir y en otra bodega y que él corría con los gastos. Por supuesto, cenamos, pero no le dejamos pagar. Un hombre extraordinario, cercano, inteligente y que sabe mucho de vinos. Además, estuvo con su padre el doctor Iglesias Puga». El caché de Iglesias superaba los 30 millones de pesetas más producción. «Costó mucho esfuerzo pagarlo, pero mereció la pena», apunta.

La idea del festival surgió de una reunión en Barcelona con el equipo de la agencia que les llevaba la publicidad, entre quienes se encontraba Ángel Trallero, todavía vinculado al certamen. Berroy asistió como vicepresidente de la DO Somontano con Mariano Beroz (entonces al frente de le entidad). «Necesitábamos traer gente para que conociera nuestros vinos. Así que se nos ocurrió el festival de música. Si venían al concierto se quedarían a cenar».
En aquellos años, además, se contaban con fondos de la Unión Europea con los que pudieron cubrir buena parte del presupuesto. «El objetivo nunca fueron los conciertos» insiste. De hecho, recuerda la responsable de Comunicación de la denominación, Eli Río: «Aforo completo, de no poder vender más entradas, hubo en contadas ocasiones. La plaza llena, en muchas. Con los años se fue viendo que la gente prefería comer y beber a las actuaciones». «Así que el objetivo de que la gente disfrutara de nuestros vinos, se ha cumplido porque los espectáculos servían para darnos a conocer», explica Berroy.
El modelo de conciertos en la plaza de toros se vio afectado, además, por la tragedia del Madrid Arena que propició que se redujera el número de espectadores en los eventos. El coste de producción escaló a una cifras inasumibles.
Así que tocó cambiar de formato ya con la Muestra plenamente consolidada.
En los 25 años del festival, la Muestra gastronómica ha pasado por la pista de verano de la Sociedad Mercantil y Artesana donde arrancó en 2000 y siguió en 2001. Para pasar por los jardinetes, la actual ubicación del supermercado Lidl, el campo de deportes de los Escolapios y la actual de la Feria. Esta última decisión levantó críticas. «Nosotros lo teníamos claro, pero escuchamos muchas voces en contra. Sin embargo, a la vista del resultado, nos dieron la razón. Cuando ha habido que cambiar de lugar no hemos dudado como tampoco a la hora de reformular los espectáculos o introducir la pulsera prepago», comenta el presidente de la DO. Optar por la pulsera significó una primicia y una novedad que, a pesar de la incertidumbre inicial, todo el mundo aceptó.
Decisiones que se toman dentro del consejo regulador. Porque este festival se organiza completamente aquí, en el Somontano. «En la actualidad esto supone una rareza, ya que este tipo de eventos suelen externalizarse, pero en nuestro caso queremos seguir haciéndolo nosotros», ahonda Río y añade «además, el festival, cuenta con una virtud: la de cuidar a la gente que viene, atender a mayores y pequeños y estar atentos a sus sugerencias». De ahí surgió, por ejemplo, la música en directo en la Muestra.
«Cuando nos visitan personas de otras denominaciones de origen nos expresan que ellos no serían capaces de llevarlo a cabo. Pero ha crecido poco a poco. Las cifras marean», apunta Berroy y justifica estas palabras con datos: 13.000 copas de cristal puestas en marcha cada noche; 80 camareros, 17 Tm de hielo para enfriar el vino, 14.000 botellas de cristal servidas.
De Rocío Jurado a Isabel Pantoja
Volviendo al apartado de las anécdotas y de los grandes artistas, Berroy recuerda con profundo cariño a Rocío Jurado por su humanidad «era como estar con tu madre, entrañable y buena».

El paso de Isabel Pantoja dejó también una huella imborrable. El 2 de mayo de 2007 fue detenida en su casa de Marbella e imputada en el caso Malaya por presunta corrupción. El 5 de agosto actuó en Barbastro. «La mánager amenazó con suspender el concierto si veía una cámara de televisión en la plaza. Y, ¡claro! estaba TVE en Aragón. Vivimos momentos muy tensos», recuerda
Río y Berroy añade «me di cuenta del daño que determinado periodismo puede hacer a una persona. Me llegaron a preguntar si había cobrado en negro. Dijeron que la actuación había sido un fracaso con imágenes de la plaza antes del concierto. Se cebaban con ella de una forma vergonzosa».