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Un nuevo Centro de Salud, ¡ya!

Los trabajadores del Centro de Salud guardaron silencio este jueves en recuerdo de los compañeros fallecidos por el Covid-19. L. Sampedro

Opinión
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A lo largo de estas durísimas semanas hemos comprobado la profesionalidad y entrega –en muchos casos hasta la propia vida– de todo el personal sanitario español; pero también se han desvelado las enormes carencias materiales que soportan y la existencia de una organización manifiestamente mejorable.

La estrategia presentada días atrás por el ministro de Sanidad pretende que, además de los hospitales, sean los centros de salud quienes realicen las pruebas PCR u otras técnicas de diagnóstico molecular adecuadas. El plan es razonable, pero siempre y cuando los centros cuenten con los medios adecuados. ¿En qué situación se encuentra el Centro de Barbastro para afrontar esta novedosa y trascendental tarea? Pues nos atrevemos a decir que mal o muy mal.

Una vez más se desvanecieron las promesas del inicio de las obras de ampliación del Centro de Salud de Barbastro en este ejercicio 2020. Lo que antes se había anunciado como uno de los objetivos prioritarios del Gobierno de Aragón parece que dejó de serlo.

Los veintitrés profesionales de este centro acaban de dirigir una carta a diferentes responsables sanitarios en la que dejan clara su preocupación por las carencias que padecen y la urgencia por superarlas. Lo que antes era necesario ahora se ha convertido en imprescindible.

No es momento de reproches ni de alardes, sino de manifestar públicamente la situación extremadamente delicada de nuestro Centro de Salud y de trasladar la firme e irrenunciable exigencia de toda una ciudad para su urgente reforma.

Es posible que esta crisis abra nuevas fuentes de financiación: los anunciados fondos europeos destinados a la inversión en materia sanitaria o la demandada utilización de los remanentes de tesorería. Habrá que explorar cualquier vía para posibilitar este objetivo, y deberá hacerse con ambición y decisión. Toda la ciudad lo respalda y lo exige.

La ejecución de esta obra no solo significará una mejora esencial de las condiciones sanitarias de Barbastro y su comarca, sino que conllevará una dinamización de la economía. En primer lugar, porque incrementará la confianza de los ciudadanos en sus recursos sanitarios. “Para recuperar la economía, tenemos que asegurarnos de que la gente se sienta segura y con confianza”, así lo afirmaba hace pocos días Paul Romer, premio Nobel de Economía 2018. La certeza en la solvencia del sistema sanitario es un requisito ineludible para alcanzar ese convencimiento. Por otro lado, la inyección que supondría una inversión de ese montante en la economía barbastrense podría, sin duda, mitigar el inevitable parón de la actividad.

Atrás quedaron los tiempos en que la lucha por el Hospital Comarcal se convirtió en una demanda de la ciudad entera, sin distinción de condiciones sociales y de colores, en la que los individuos, los colectivos y las instituciones remaron en una sola dirección, cada uno dentro de las responsabilidades que le correspondían, pero todos con la misma convicción y entusiasmo. Es momento de recuperar ese espíritu y de emular uno de aquellos legendarios eslóganes de ACUSO: UN NUEVO CENTRO DE SALUD, ¡YA!