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Manel Lorente cierra el círculo que empezaron sus abuelos

A sus 58 años ha empezado una nueva vida en El Grado, donde vive desde septiembre. Cambiar de ritmo de vida fue la clave para instalarse en el Somontano

Pablo Alvira Fuertes 12/08/2021
Manel Lorente en El Grado
Manel Lorente en El Grado

De vivir los atascos, la industria y el ajetreo en Martorell (Barcelona), a sentir la serenidad, naturaleza y tranquilidad en El Grado. Un despido improcedente en la empresa para la que trabajaba Manel Lorente fue el punto de inflexión que necesitaba. A sus 58 años no se lo pensó y decidió dar un giro de 180°. «Venir aquí es empezar una vida nueva y estoy muy satisfecho de haberlo hecho ahora. No lo hice antes porque no pude», indica. Su hijo acude cada día al colegio en el CRA Estadilla-Fonz donde, además de aprender, enseña y se responsabiliza de los más pequeños. De esta forma, cierran un círculo que empezaron los abuelos de Manel emigrando a tierras catalanas. Ahora es su nieto quien vuelve a Aragón. 

«Hace un año la empresa decidió que a partir de cierta edad, era más barato despedir que jubilar. Hicieron una lista de mucha gente y todos a la calle. Me encontré en una situación que no tenía trabajo y tenía que elegir», explica. Reconoce que a su edad no quería una jubilación anticipada, sino seguir trabajando pero a otro ritmo: «Nada de doce horas diarias, con dos horas para ir otras dos para volver, con atascos, todas esas historias que pasan en las grandes ciudades. Buscaba una cosa para vivir más tranquilo».

Cuanta más gente, más servicios

Siempre le ha gustado esta zona de la provincia, además tenía unos amigos en Enate, y en verano aprovechaba para visitarles. «Vi que sacaron una casa a concurso y me apunté al programa Pueblos Vivos. Hablé con ellos y pasé por todos los procesos. Conseguimos el piso y a partir de ahí empezamos a contactar para buscar empleo. Llevamos desde septiembre viviendo en El Grado», indica Lorente. 

Bromea con la única desventaja que tiene ahora viviendo en el medio rural: «El supermercado antes lo tenía a 10 minutos y ahora a 15». «Aquí hay médico, farmacia, tienda multi servicios, colegio, buenas comunicaciones, internet y gasolinera. Si quiero algo muy especifico me voy a Barbastro que está a 20 minutos. Eso es lo mas problemático. La gente me decía que en Huesca está en el Pirineo y hará mucho frío. Aquí no hace frío, esto es un microclima. Es una temperatura y un sitio perfecto. Ventajas muchas. Pegas ninguna», destaca convencido. 

Si quieres continuar leyendo el reportaje sobre Manel Lorente, puedes encontrarlo en nuestro Extra de Fiestas 2021, disponible en las librerías de Barbastro: Librería Castillón, Librería Moisés, Librería Ibor, Librería Rayuela y en el Estanco de la calle Saint Gaudens.