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Gráficas Barbastro: casi 70 años imprimiendo ‘El Cruzado’

Gráficas Barbastro S.L. lleva 68 años poniendo tinta a las páginas de El Cruzado Aragonés. Las planchas en relieve dieron paso a una digitalización que sigue evolucionando hoy día.

Adrián Mora 09/06/2021
Gráficas Barbastro 2021
Miguel, Javier y Aída, de Gráficas Barbastro.

De las planchas en relieve que manchaban el papel por presión, a la completa digitalización para imprimir El Cruzado Aragonés. Gráficas Barbastro, que actualmente cuenta con 12 trabajadores, nos abre las puertas de su taller para echar la vista atrás y recordar cómo ha cambiado su trabajo en los últimos años. Hay que remontarse hasta el año 1953 para ver los primeros Cruzados impresos en Gráficas Barbastro. Por aquel entonces se hacía uso de los tipos móviles con relieve entintados y por presión se quedaba marcado en el papel. En las últimas dos décadas, y con la llegada de la implantación de la digitalización, los ordenadores han devorado todo este proceso.

Miguel Hecho, gerente de la empresa, explica que ahora un láser graba la plancha de forma digital y rememora cómo se ha transformado la impresión del periódico: “De la letra de plomo pasamos a una máquina que se llamaba linotipia; una composición que te sacaba en renglones. En otra fase, en los años 80, se introdujo la impresión Obset y ahí hicimos un salto tecnológico porque hacía falta. En lugar de estos tipos móviles utilizábamos unos fotolitos, es decir, un plástico transparente en el cual se quedaban grabadas las letras y eso era lo que a su vez empleábamos para grabar la plancha, todo analógico. Introdujimos los primeros Apple en el año 1991, que cada ordenador costaba un millón de pesetas. Ahí se empezó a hacer la maquetación ya que antes la hacíamos en la imprenta y la empresa pegó un cambio en términos digitales”.

Así, en Gráficas Barbastro se ha producido un giro tecnológico de manera progresiva, aunque si se observa desde una mirada global parece radical y gigante. Todos los cambios han supuesto, cómo no, una mayor comodidad a la hora de realizar el trabajo en imprenta. “Si ahora tuviéramos que volver a antes del año 91, directamente cerrábamos. Lo que se saca en una hora, tardaría un día”, asegura Hecho. Por fortuna para ellos, siempre han logrado ir un pasito por delante, viendo cómo estaba el mercado en cada momento y cuándo era el momento oportuno para adquirir nuevo material. Y aunque hay inversiones “fuertes” y como en cualquier negocio es un riesgo a tener en cuenta, siempre se busca el mismo factor común: “la calidad y la rapidez”.

El valor del papel

¿Y en medio de tanta tecnología, qué valor tiene el papel en la sociedad actual? Hecho es claro: “Yo creo que lo está recuperando. Quizás ciertos productos sí que se van a dejar de hacer o van a ir a menos pero el periódico, un libro, un catálogo de empresa, una tarjeta… Se están abriendo vía en cuanto al papel, como por ejemplo el packaging; ya que cualquier cosa va envuelta en una caja. Etiquetaje; cualquier botella de aceite, de vino. Eso está yendo a más, curiosamente”.

Hace no tanto, la curva de ventas del papel iba cuesta abajo. Sin embargo, en los últimos años, asevera Hecho, “en el año 2019 que fue el último normal antes de la pandemia, es cuando más toneladas hemos manchado”. La explicación es sencilla y es que anteriormente, “el tema digital era más barato. Tú hacías una campaña por Facebook y eso era más económico que hacer el típico flyer. ¿Qué ha pasado? Que en los últimos tiempos, como también nosotros -artes gráficas- nos hemos tenido que renovar para abaratar costes de producción. Puedes llegar a dar un producto que antes valía equis y ahora vale menos. Se han igualado los precios, tanto de digitales como de papel y aun hay gente que todavía funciona con papel y dicen: igual me interesa hacer 2000 flyers y los ‘buzoneo’ por la zona que me interesa y parece que te llega un poco más directo”.