Quiénes somos

Charlando con Manolo Garrido

El periodista Manolo Garrido fue director de El Cruzado Aragonés en 1991. 30 años después de su paso por el periódico, echa la vista atrás para recordar ese periodo

Adrián Mora 08/07/2021
Manolo Garrido es colaborador de El Cruzado Aragonés
Manolo Garrido

Manolo Garrido tomó las riendas de El Cruzado en 1991 durante un periodo, según el propio periodista, “muy corto pero intenso”. Por aquel entonces, la redacción contaba con Ángel Huguet y Garrido, para después acoger a Nacho Viscasillas. “Era un equipazo más grande, porque El Cruzado era el fruto del trabajo de los miembros del Patronato, que desarrollaban y desarrollan una tarea clave y que hay que reconocer y valorar. Además, la imprenta, los fotógrafos, sobre todo Salas, los corresponsales y colaboradores, los que buscaban publicidad, los repartidores. Buscamos colaboradores como Ana Cosculluela, Lola García, Noemí Labara, Ana Torres, Ana Turmo y más gente, como Vero Ollé. Disfrutamos bastante e intentamos mover y difundir el semanario, con sorteos, concursos… y llegamos a tener un stand en FERMA, como acto promocional. Creamos la almendra de oro, que nació de la columna de la almendrera, y que a su vez fue una idea de un grande como Ramón Martí”, recuerda Garrido con cariño.                     

Su misión, periodísticamente hablando, tuvo que ver con la intención y las ganas de “dar voz a temas sociales, a los pueblos y comarcas, a sus gentes, lo que era posible por el trabajo y contactos de Ángel Huguet”. Garrido recalca que en aquella década lo que querían era “ser altavoces de los pueblos y sus gentes. Y para eso teníamos la suerte de contar con expertos como Ernesto Durán, Manuel Iglesias, Enrique Calvera o tantos otros.  Salimos y viajamos bastante, buscando reportajes, como el cierre de la quinta de salud de Boltaña. La información política local, con o sin elecciones, era lo más delicado por el seguimiento de los partidos, que estaban muy pendientes de cada línea, de cada foto”.

Una de las rutinas que han cambiado en los últimos años ha sido el día de publicación del número de El Cruzado. Como explica nuestro protagonista, las portadas se preparaban en la tarde del viernes en la imprenta -en la actualidad la edición cierra los jueves al mediodía-, “cuidando todos los detalles. Era la última que se imprimía y la más importante. Tengo varias portadas en la cabeza pero no tengo un recuerdo clarísimo. Hicimos un rediseño y dábamos titulares grandes”.

Situación política y social

Al preguntarle por la situación política y social de la década de los noventa, Garrido recuerda con mucho “cariño” esos años en los que afloraba una “creatividad y un empuje” especiales. En este sentido, recuerda el Programa Leader, la Mancomunidad del Somontano, el despegue de Alquézar, la promoción turística, la Institución Ferial, tejido empresarial, la consolidación del Hospital Comarcal, las Bodegas con la DO Somontano, las carreteras… «Ésta de las comunicaciones era una gran asignatura pendiente”, asegura.

También existía una “buena cohesión social y los más desfavorecidos recibían ya atención desde instituciones de la Iglesia y otras civiles”. La ciudad de Barbastro, recuerda Garrido, contaba con un “buen tejido asociativo, lo que mostraba el empuje y la creatividad tanto en la ciudad como en la comarca. En esa línea el Obispado -estaba el querido D. Ambrosio- empujaba y era catalizador de nuestra labor informativa que tenía una finalidad social que no perseguía el lucro económico por encima de todo”. 

Periodismo moderno

Por último, una reflexión. ¿Hacia dónde camina el periodismo? ¿Va por buen camino? El periodista tiene clara su respuesta y añade que “el punto de partida es la suma de calidad, pasión por la verdad y contenidos interesantes. A partir de esta premisa permanente, hay que contar con los diversos soportes que se utilizarán de modo creciente. También por los nuevos lectores jóvenes, que son el reto a conquistar. Hay que acertar con sus intereses y conseguir que la publicidad trabaje con los medios locales, que tienen un papel insustituible por su cercanía. La tecnología es una buena aliada que hay que conocer y exprimir”