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Charlando con Javier Tutor

El periodista y actual director regional de COPE Euskadi, dirigió El Cruzado durante seis años en dos etapas diferentes. Ahora, echa la vista atrás para recordar su aventura al mando del semanario barbastrense.

Adrián Mora 02/08/2021
Javier Tutor fue director de El Cruzado
Javier Tutor. Foto: S.E.

Fui director primero en 1991. Una etapa que apenas duró un año, en la que no estuve centrado todo lo que debía porque surgió otro proyecto que pensaba que podía ser compatible y terminó devorando todo el tiempo que tenía que haber dedicado al periódico. Pero me dieron otra oportunidad  en 1994 y me quedé en El Cruzado cinco años que se pasaron volando. 

  • ¿Cómo entró a formar parte del semanario?

Entré como casi todos, colaborando cuando me lo pedían. Trabajaba en Radio Nacional y convivíamos con Radio Barbastro y con El Cruzado. Muchos medios de comunicación para una pequeña Ciudad y poca gente para hacerlo. Imagino que sigue siendo igual. Nos conocíamos todos y en lo que podíamos nos ayudábamos. En la radio tenía a compañeros que estaban en El Cruzado. Cuando cerraron la emisora me ofrecieron el reto y lo acepté. Con cierta osadía por mi parte, pero con muchísima ilusión y sabiendo que tenía un compañero que podría guiarme y sacar adelante el semanario incluso por encima de mis errores. 

  • Por aquel entonces, ¿de cuántas personas constaba la plantilla?

En las oficinas de El Cruzado estábamos todos los días tres personas. Angel Huguet, capaz de llenar el sólo todo el periódico, Loli Ferrer en la administración y yo. Pero, después había una legión de colaboradores dispuestos a echar siempre una mano de forma completamente desinteresada. Para las fotos contábamos con el talento de los hermanos Armisén, FOTO SALAS, y la maquetación se quedaba en manos de Gráficas Barbastro. 

  • ¿Cuál fue su mayor preocupación -periodísticamente hablando- cuando dirigió el periódico?

El reto principal era cumplir cada semana con lo que se espera de un periódico que durante tantísimos años ha sido el notario de todo lo que pasaba. Queríamos seguir contando todo lo importante, pero también pretendíamos exponer alguno de esos asuntos que considerábamos que podían ser muy relevantes para el futuro de la ciudad, aunque no fueran de actualidad. Abrir una reflexión y poner en la medida de lo posible un poco de pimienta crítica.  

  • ¿Se acuerda de alguna portada especial? ¿Alguna que recordará siempre?

Me acuerdo de muchas portadas. Pero hay dos que recuerdo de forma muy concreta. La primera, por su transcendencia histórica, es la que abría un número muy especial que publicamos con motivo de la constitución de la Diócesis de Barbastro – Monzón. Es un número de esos que quedan para la hemeroteca. La otra portada la recuerdo también con muchísimo cariño, aunque se publicó la primera semana después de mi marcha. Con ella se abrió una nueva etapa de edición a todo color. Aunque ahora, con la digitalización y toda la revolución que se está viviendo en los medios de comunicación  pueda parecer una tontería, me hizo muy feliz verlo.

  • ¿Cómo era la situación política y social de aquellos años en Barbastro y comarca? ¿Muy distinta a la actual? 

Desde la distancia me resulta muy complicado valorarlo. Cuando paso por Barbastro me parece que apenas ha cambiado nada, porque reconozco la Ciudad como si no me hubiera marchado. A veces cuando leo El Cruzado también sigo encontrando noticias sobre problemas históricos y recurrentes de los que yo mismo hablaba. Pero por supuesto que creo que ha cambiado. 

  • ¿Hacia dónde camina el periodismo? ¿Va por buen camino?

El camino lo tengo claro y puede ser extraordinario. Lo que no tengo tan claro es hacia dónde nos lleva. El camino es digital, multimedia, multidireccional y a la carta y todo eso está forzando una democratización de la información, que abre una oportunidad extraordinaria pero también entraña graves riesgos. Con los nuevos formatos han surgido frente a los medios tradicionales una nueva generación de líderes de opinión que son capaces de competir con ellos en capacidad de influencia. Son personas que transmiten información de primera mano de asuntos políticos, económicos, sociales o lúdicos utilizando herramientas tecnológicas al alcance de cualquiera. La pasada nochevieja una de esas personas, desde su casa y con una cámara fue capaz de reunir a más de medio millón de personas en su plataforma, superando en audiencia a televisiones nacionales. La comunicación se encuentra en un proceso de redefinición constante, donde la tecnología es la característica que está condicionando sus reglas y funcionamiento. Lo que en buena medida define también a la propia sociedad. No es fácil. Puede hacer mucho bien y también mucho daño,,. Pero estoy seguro de que El Cruzado sabrá recorrer con paso firme ese camino porque siempre ha tenido claro el lugar al que quiere llegar.