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Carmina Martínez presenta su nueva novela

La colaboradora de El Cruzado ha publicado Fingida Corrupción, su nueva obra de género negro 

Adrián Mora 26/07/2021
Carmina Martínez nueva obra novela
Imagen de la presentación de la novela "Fingida Corrupción" el pasado 21 de julio. Foto: Ruth Zamora

Es la creadora de los crucigramas que se publican en El Cruzado cada semana desde 1993. Alguno incluso es personalizado por petición de quien quiere dedicárselo a un amigo o familiar. Tras publicar Las huellas de las tejas hace unas semanas, Carmina Martínez Pérez saca a la luz su nueva novela de género negro titulada Fingida corrupción. El pasado miércoles 21 de julio tuvo lugar la presentación de la obra en el Museo Diocesano Barbastro-Monzón. Un acto, organizado por Gráficas Editores, en el que la autora estuvo acompañada por Javier García Antón, director del Diario del Alto Aragón.

“Es una historia ágil, negra, trufada de lugares conocidos de Barbastro y Benasque”, subrayó García Antón refiriéndose a Fingida corrupción, una historia ambientada en el año 2031. Carmina recalcó que “el gusanillo literario surgió cuando tenía apenas 10 años”. Entonces cuidaba a su hermana porque no podía acudir a la escuela. “Por eso inventaba historias”, añadió.

¿Cómo entra a colaborar en ‘El Cruzado’?

–Fue muy curiosa la forma en la que entré. Resulta que cuando se estaba preparando el extraordinario de fiestas (en aquella época salía coincidiendo con las fiestas de septiembre), vieron los montadores de páginas que una de ellas estaba repetida y todo el mundo se alteró, pues ya no daba tiempo de conseguir algún artículo apropiado para rellenar el hueco no cubierto. Entonces Martín Rodríguez, uno de los socios de Gráficas Barbastro y además mi esposo, comentó que a mí se me daba bien crear pasatiempos y, como recurso de última hora, me encargaron que preparase algo para esa página en blanco. Precipitadamente organicé un crucigrama y una sopa de letras. Y como parece ser que gustó la idea me pidieron un pasatiempo semanal.

Ha colaborado con otros periódicos también.

–Mis primeros pasatiempos fueron para El Cruzado. Y después, como se me iban amontonando los crucigramas, porque soy muy prolífica, decidí crear una revista trimestral llamada El Matarratos. En esta fue donde comencé a introducir columnas movedizas, puzlegramas, sopas de letras, rostrogramas, cruzadas, etc.

He de decir que en casi todos los pasatiempos ponía algún pueblo de la provincia de Huesca, también solía colocar alguno de sus valles, de sus montañas, de sus ríos e incluso algún personaje de nuestra tierra. Creo que esto fue lo que motivó al director del Diario del Alto Aragón (en aquellos años Antonio Angulo Araguás), a pedirme que colaborase en la página dominical de dicho periódico. Comencé en esa andadura el 11 de octubre de 1998 y terminé el día 30 de julio de 2017, cuando (según me comentó el actual director Javier García Antón), la crisis me había borrado de sus páginas. Desde octubre de 2004 hasta diciembre de 2007, también estuve participando con mis creaciones en la revista Medio Rural.

Publicó Las huellas de las tejas, ahora Fingida corrupción. ¿Cómo se siente?

–Ilusionada, ya tengo dos hijas, he plantado un árbol, concretamente un peral, y ahora también he escrito un libro.

¿De dónde nace la idea de publicar su primer libro?

–Necesitaba contar que mis padres fueron los últimos tejeros de Barbastro y para ello escribí un artículo que salió en el extra del El Cruzado en el año 2015, pero allí –a pesar de que me dijeron que lo había hecho demasiado extenso–, no pude contar todo lo que deseaba. En el extra del año siguiente seguí contando la historia que viví junto a mis padres mientras eran tejeros, pero volvió a pasar lo mismo, se me quedaron en el tintero un sinfín de anécdotas. Tenía tema para dos extras más. Pero los años siguientes no llegaron a salir mis relatos ya que en el periódico no quedaba espacio para ellos. Así que hice una recopilación, esta vez cronológica y escribí una historia muy emocionante.  

¿Cómo se hacían las tejas antiguamente?

–Es largo de contar, pero todo el proceso lo describo en el libro Las huellas de las tejas, no obstante te diré que la temporada de teja duraba únicamente seis meses, solo se podían hacer tejas en primavera y en verano, que era cuando el calor del sol las secaba en el día. El resto del año los tejeros tenían que encontrar otros trabajos que les permitieran poner comida en sus platos.

Sé que tiene mucha memoria para recordar su pasado…

– Sí, es increíble las cosas que se me grabaron en aquellos duros años, pienso que tal vez se deba a que, como vivíamos apartados de la civilización y no tenía niños con quién jugar, me fijaba mucho en lo que hacían mis padres. Los lectores de Las huellas de las tejas, van a encontrar anécdotas que les harán sonreír y otras que (lo siento) les empañarán la mirada.