Hubo un tiempo que la Biblioteca pública de Barbastro tenía más socios que el equipo de fútbol. Con frecuencia, el destino de muchos ha dependido de tener o no tener una biblioteca a su alcance. Pues bien, en uno de aquellos libros de la Biblioteca municipal de Barbastro podía leerse este ingenioso problema:

condenado a vivir


A un condenado a muerte se le propuso que escogiera entre morir fusilado o en la horca. Pronunciada la sentencia, el juez concedió al reo la última palabra, advirtiéndole que, si lo que decía era cierto, moriría fusilado, pero si era falso, sería ahorcado. Lo sorprendente es que el reo logró salvar la vida. ¿Qué dijo para conseguirlo?


Solución

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