Por Lucía Grasa Rodrigo. Óptico-Optometrista

En el mundo occidental, la degeneración macular asociada a la edad es la causa más frecuente de ceguera legal en personas mayores de 50 años. Es una enfermedad degenerativa que afecta a la mácula, zona de la retina responsable de la visión central, es decir, de  la visión con detalle. Se ha visto que las mujeres, de raza blanca y/o con antecedentes familiares son más propensas a padecer esta anomalía. Otros factores de riesgo son el tabaco, la obesidad y la radiación solar, entre otros.
En España, el 13% de los mayores de 65 años la están padeciendo, en cualquiera de sus dos formas, la DMAE seca y la DMAE exudativa o húmeda.
La DMAE seca es la más frecuente; representa aproximadamente el 80% de los casos, siendo ésta la de más lenta evolución y la que conlleva una menor pérdida de agudeza visual.
En cambio la DMAE húmeda cursa con una mayor sintomatología. Rápidamente se pone de manifiesto una disminución brusca de visión. Puede aparecer un escotoma central (mancha negra fija) y/o metamorfopsias (percepción de ondas en líneas rectas).
En cualquiera de las dos variantes, la detección precoz es fundamental para poderla tratar con la mayor rapidez posible. Actualmente se realizan pruebas muy sencillas, como es la Rejilla de Amsler. Con una alteración en ese test, se puede sospechar de una posible anomalía en el campo visual central y así remitir al oftalmólogo para diagnosticar.
Llevando una vida saludable; sin hábitos tóxicos, buena alimentación, ejercicio regular y protección solar (filtros 100% UVA),  y acudiendo a nuestro profesional de la visión podemos prevenir esta grave patología  y sus consecuencias.

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