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21 de febrero de 2014

Por Santiago Torres Fajarnés. Ingeniero Agrónomo - OLEVM Torres Fajarnés

El aceite oliva Virgen Extra (VE), como el que se produce en la Comarca del Somontano, es una de las grasas vegetales más antiguas y compone una fuente principal de lípidos de la dieta mediterránea, tan beneficiosa para la salud. Es un potente antioxidante celular, protege frente al cáncer, a la osteoporosis, la demencia. Además, una dieta rica en aceite de oliva es muy beneficiosa porque disminuye las posibilidades de contraer enfermedades cardiovasculares.

El aceite de oliva es el zumo oleoso de la extracción de las olivas, de las cuales hay diversas variedades que confieren las diferentes características organolépticas y nutricionales.

¿Qué variedades hay de aceites de oliva VE? Arbequina, Picual, Cornicabra, Manzanilla Cacereña, Hojiblanca, Empeltre (es el Injerto en el Somontano) y Picudo son las principales variedades de aceituna.

¿Qué aromas debemos buscar en un buen aceite de oliva VE? Siempre tiene que recordarnos a fruta en perfecto estado; habrá aceites con frutados verdes o maduros, ambos son atributos positivos.

¿El amargor y el picante son atributos positivos o negativos en un buen aceite de oliva?. Son sin duda propiedades positivas. El amargor es el sabor característico del aceite obtenido de aceitunas verdes, y el picante es característico de aceitunas obtenidas a principios de campaña.

¿Qué es la acidez de un aceite?. ¿Coincide con los antiguos etiquetados de 0,4 y 1º?

La acidez es un parámetro imprescindible para medir la calidad de un aceite VE, ya que mide el deterioro que ha sufrido la aceituna antes de empezar el proceso de producción del aceite. A mayor acidez, peor aceite. Los famosos 0,4º y 1º se referían a los porcentajes de mezclas rectificadas física o químicamente a altísimas temperaturas. El aceite de oliva VE ideal es el elaborado con aceitunas recogidas del olivo en perfecto estado y en el que no se ha utilizado ningún aditivo químico; es el puro zumo de la aceituna del árbol sin ningún tipo de defecto en la cata e ideal para el consumo en crudo.

 

El 1 marzo de este año, la hostelería pondrá a disposición de los clientes el aceite de oliva en formatos irrellenables y debidamente etiquetados para evitar que la tradicional aceitera continúe manteniendo al consumidor desinformado sobre el aceite de oliva.


31 de enero de 2014

“Solamente una vida dedicada a los demás merece ser vivida”

Albert Einstein

 

La profesión farmacéutica ha experimentado a lo largo de los años numerosos cambios y ha evolucionado para adaptarse constantemente a las necesidades sanitarias de su entorno.

Desde la elaboración de los medicamentos en las boticas hasta las actividades relacionadas con la atención farmacéutica y promoción de la salud, el papel del farmacéutico en el sistema sanitario ha estado en permanente transformación, pero siempre con un objetivo inalterable: mantener y mejorar la calidad de vida, ya no sólo de los pacientes, sino de las personas en general.

El buen uso de los medicamentos: una necesidad social

La utilización masiva de medicamentos es una de las causas del aumento de la esperanza de vida en los países desarrollados, pero también conlleva multitud de riesgos colaterales. Hay numerosos estudios que demuestran que la mayoría de los fallos en los tratamientos farmacológicos, se pueden atribuir a una mala utilización de los medicamentos por parte de los pacientes.

 

La misión del farmacéutico

El farmacéutico es el profesional de la salud experto en el medicamento, con un conocimiento profundo en las interacciones físicas, químicas y biológicas así como de los resultados de los fármacos en la terapia.

Los medicamentos son sustancias complejas, que requieren un uso correcto y una supervisión de los resultados. Por ello, la sociedad requiere de farmacéuticos que aseguren una atención farmacéutica óptima mediante la información y el consejo profesional.

Una profesión mucho más allá de la oficina de farmacia

Es importante saber que las posibilidades profesionales del farmacéutico van mucho más allá de la oficina de farmacia, que no es más que una de las múltiples e interesantes salidas que tiene la profesión.

En la actualidad sólo el 42% de los graduados se dedica a la oficina de farmacia, mientras que el resto accede a diversos puestos como por ejemplo, la investigación de nuevas moléculas y su puesta en el mercado así como todos los requisitos legales y económicos que el desarrollo de todo medicamento necesita.

Pero además, el profesional farmacéutico es necesario en otros ámbitos directamente relacionados, como son la salud pública, la atención hospitalaria, la cooperación al desarrollo, la docencia o la investigación entre otros.


 

15 de junio de 2012

No tenía ninguna duda. Tampoco había que echarle demasiada imaginación viendo el panorama en el que estamos inmersos. Pero debo reconocer que era más cómodo seguir creyendo que somos los mejores, que como aquí no se vive en ningún sitio y que si las cosas van de mal en peor, es más una cuestión de mal fario que a causa de nuestras inmensas y profundas limitaciones.

 

Así que con mi cañita en la mano y al sol de un espléndido domingo primaveral, comencé a leer un artículo titulado “El analfabetismo científico de los españoles”. ¡Chorradas!. Con nuestras excelsas universidades y gracias a la ingente inversión en I+D, la noticia sonaba a chufla propia del Sálvame de Luxe. Incrédulo, seguí leyendo. Según aquel periodista de pacotilla, la Fundación BBVA había elaborado un estudio comparativo sobre la cultura científica en 10 países desarrollados y los resultados, al parecer, eran para echarse a llorar: los últimos a la cola junto a Polonia, y cómo no, nuestros amigos italianos. Al parecer, se preguntaba el nombre de tres científicos destacados de cualquier país y época y el 46% de los españolitos fue incapaz de citar a tan sólo uno.

 

Ciertamente sorprendido, me vinieron a la mente todos aquellos personajes, algunos célebres, la mayoría anónimos, cuyas vidas entregadas a la ciencia nos dejaron impagables logros. ¿En qué rincón de la memoria colectiva habita nuestro inmenso Ramón y Cajal?, ¿a qué capítulo de los libros de texto hemos relegado los hallazgos genéticos de Severo Ochoa?. Es entonces cuando recordé la increíble historia de Ralph Steinman, el científico cobaya que experimentó consigo mismo en busca de una vacuna contra su propio cáncer y que recibió por sms la noticia del Nobel tres días después de su fallecimiento. Gracias al hallazgo de las células dendríticas y su implicación en los procesos de defensa contra tumores, es probable que un día no muy lejano las vacunas contra el cáncer puedan ser una realidad. ¿Ralph qué?. Ralph Steinman, otro gran hombre para la lista del olvido.

11 de mayo de 2012


 Por Dra. Mª Engracia Campo Virgili . Especialista en Dermatología y Venerología

 El cabello, por formar parte de la imagen de la belleza, por ser el contrapunto de la vejez, por proporcionar encanto y seducción, ha sido objeto de deseo a lo largo de todos los tiempos.

 Los hombres y mujeres, intentando encontrar el remedio infalible que lo mantenga hermoso y abundante, han caído en mitos y errores profundamente arraigados en nuestra sociedad a pesar de los conocimientos actuales.

 Errores muy frecuentes con los que los dermatólogos nos encontramos en nuestra actividad diaria en relación con el cabello son por ejemplo: “el lavado constante de la cabeza produce calvicie“, frase que se repite con demasiada frecuencia ó “el único medio para solucionar la alopecia es afeitar el pelo de forma repetida” (todavía se sigue afeitando el cabello de muchos bebés con la finalidad de que tengan un cabello abundante y fuerte en el futuro). En su versión contraria, es casi generalizada la creencia en las mujeres de que el afeitado del pelo corporal/facial produce un aumento de éste: “si no me hubiera empezado a depilar con cera, ahora apenas tendría pelo”.

 Contradiciendo esas ideas equivocadas, el lavado del cabello, tener el cabello limpio, es la medida cosmética primordial, y en algunas ocasiones, la única necesaria para mantener el pelo sano y bonito.   El lavado debe realizarse con la frecuencia que cada persona necesite, es decir, siempre que esté sucio, y después del lavado es fundamental un buen aclarado que elimine los restos del champú.

 Los cabellos que se caen con el lavado no lo hacen como consecuencia del mismo; son cabellos “viejos” que se caen ante cualquier mínimo traumatismo que un pelo sano resiste (lavado, peinado, roce, etc). Tenemos un recambio constante de de cabellos; cada día se desprenden una media normal de 50-60 y salen nuevos en el mismo sitio, de forma que el número total de cabellos en el cuero cabelludo se mantiene constante.   El pelo se recuperará del todo en tres meses.

No lavar ó cepillar el cabello no evitará que los cabellos “viejos” se caigan.

 Los champús no modifican el crecimiento del cabello; no son por tanto tratamiento de la alopecia (ni su causa). Los ingredientes de los champús disponibles en el mercado no dañan el pelo ni el cuero cabelludo, por lo que pueden utilizarse con frecuencia.

 Y por último, ningún proceso de peluquería ( tintes, permanentes) puede provocar una alteración permanente en el cabello. Ni alopecia.


 20 de abril de 2012

Por Lucía Grasa Rodrigo. Óptico-Optometrista

Actualmente, podemos encontrar gafas de sol en cualquier establecimiento no especializado y sin ningún tipo de homologación. Son atractivas por su diseño y por supuesto, por su bajo coste. Lo que realmente debemos saber es que la mayoría de esos cristales, carecen de protección, y su uso resulta más perjudicial que beneficioso.

Existen varios tipos de filtros ópticos, dentro de los cuales están los de color, que sólo dejan pasar a través de ellos una determinada longitud de onda; los de absorción, que absorben y eliminan parte de la luz; y/o reflectantes, si la reflejan. En función de la luz filtrada, tenemos la absorbancia, que determina la protección del mismo.

Los filtros dicroicos se basan en el principio de interferencia y son utilizados en óptica para disminuir el reflejo del vidrio y mejorar su transparencia.

Los polarizadores permiten el paso de luz en un solo plano. Generalmente están diseñados para evitar los reflejos provocados en superficies horizontales, tales como el agua. De ahí su importancia en deportes náuticos, pesca, esquí o simplemente en conducción. Todos estos filtros pueden estar combinados entre sí.

Las gafas de sol pretenden bloquear las radiaciones perjudiciales (ultravioleta e infrarroja), sin distorsionar la imagen o incluso realzando el contraste de ésta. Para ello se utilizan los colores. Los filtros de tono gris son neutros y los marrones o verdes, aparte de respetar los colores, mejoran el contraste. Los amarillos y naranjas aumentan el contraste pero alteran la percepción de los colores.

Actualmente los filtros ópticos tienen diversas aplicaciones, no sólo como protección solar sino también como tratamiento paliativo de varias enfermedades oculares, tales con degeneración macular, retinosis pigmentaria o retinopatía diabética.

En todo caso, ha de ser el profesional el que debe indicar qué tipo de filtro nos resulta más beneficioso para nuestra práctica habitual.

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