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Opinión Editorial

23 de diciembre de 2015

No pienses, amable lector de El Cruzado Aragonés, que somos tan cursis como para felicitar la Navidad en italiano. La pedantería del título quiere ser pedagogía: pretende subrayar el acontecimiento que da substancia a estas fiestas. Ese acontecimiento no es otro que el nacimiento de una persona con la que las tantas generaciones de nuestra vieja Europa y de otros lugares del mundo se han fundido tanto que ha llegado a dar contenido a nuestra cultura.

La transposición de natale a nuestro idioma es nacimiento o natividad. Por la síncopa que a veces sufren las palabras, natividad se ha quedado en navidad, y como el ser humano tiende a ser olvidadizo, ha cundido la confusión, y en el imaginario de algunos navidad ha llegado a significar sólo una fiesta que tiene lugar en estas fechas.

Por ello queremos reivindicar que el origen y motivo de la Navidad es el nacimiento en Belén del Cristo, a quien sus contemporáneos conocían como Jesús de Nazaret. Hablamos de una persona histórica, cuyo positivo influjo en la cultura de occidente es innegable y está tan enraizada en nuestras tradiciones que pretender borrar su memoria buscando nuevas denominaciones para estas jornadas festivas es arriesgarse a caer en el ridículo. El furor iconoclasta de la Revolución francesa ya propició un «calendario republicano» adaptado al sistema decimal, del que se eliminaron las referencias religiosas, y sus resultados fueron tan menguados que casi nadie lo recuerda.

Pero también queremos reivindicar que la presencia latente de Jesucristo en las tradiciones navideñas ha de animar a conectar espiritualmente con su mensaje. Con el papa Francisco apostamos para que la Navidad nos preserve del contagio de la «globalización de la indiferencia», nos convoque a construir la paz en una tierra que ahora mismo está viviendo «una tercera guerra mundial a trozos», y nos lleve a renunciar a la violencia en la resolución de los conflictos que cada día nos afligen. Así es como te deseamos, amable lector, ¡feliz Natividad!

 

18 de diciembre de 2015

Visto lo acontecido estos últimos días, podría parecer que las elecciones generales que se celebrarán este próximo domingo ya tienen ganadores y perdedores. Decimos visto, y decimos bien, atendiendo a la mediatización televisiva e internaútica del principal acontecimiento de la democracia, el que le da sentido y enjundia al sistema de convivencia que nos hemos dado los españoles: el voto individual, libre y secreto de cada persona que decide ejercer ese derecho, e incluso de las que deciden no ejercerlo.

Antes del cara a cara entre los candidatos del PP y del PSOE, la cadena televisiva que iba a emitir el espectáculo nocturno anunciaba a bombo y platillo lo supuestamente decisivo de un debate en el que ponía como reto a los contendientes no aburrir. Así. No aburrir. No molestar, no cansar, no fastidiar. Que no den la tabarra con temas complicados que, desde el sofá, a las diez de la noche, cueste seguir. Que memoricen frases ingeniosas y las lancen como un gancho al de enfrente, para que aplaudamos o esquivemos el golpe a nuestro antojo. Que las sentencias sean de menos de 140 caracteres para tuitearlas sin problemas. Que la cadena haga una buena audiencia, que media hora más tarde nos digan quién ha ganado y que nos vayamos a dormir tan tranquilos y tan democráticos.

Debates televisivos aparte, muchos convendrán en que las campañas electorales aportan más bien poco y que, salvo la irrupción de las redes sociales, estos quince días de mítines y actos de partido se hacen hoy igual, o si acaso peor, de como se hacían veinte años atrás. De las furgonetas al avión y del cartel físico a la pegada virtual, el meollo del asunto siguen siendo los valores y las ideas que sustentan un proyecto político y la capacidad de quien las defiende para llevarlas a cabo. Pero poco se ha hablado de propuestas, que ahora se estila ir dosificando día a día, el martes en una plaza de toros y el miércoles en un auditorio, para culminar hoy, en el cierre de campaña, con la traca final.

Pero no nos equivoquemos. Las elecciones, las de verdad, tendrán lugar este domingo, y serán tan decisivas como lo son cada cuatro años las llamadas a las urnas para decidir el reparto de los escaños en unas cámaras, el Congreso y el Senado, que representan a los ciudadanos españoles y en las que se deposita las funciones de legislación del Estado y control de la acción del Gobierno, entre otras. En las elecciones, en las de verdad, podremos elegir entre todas las candidaturas que concurren a estos comicios y que, a pesar de lo que los grandes grupos mediáticos nos pretenden hacer creer, no son cuatro. El 20 de diciembre, pasado mañana, podemos ejercer un derecho que al tiempo es un deber: el de participar activamente en la democracia.

11 de diciembre de 2015

No podemos silenciar, en nuestro semanario, el acontecimiento eclesial que el Papa Francisco quiere que vivan, en el mundo entero, las comunidades cristianas. Ha convocado, y ya inaugurado, el Jubileo de la Misericordia, un Año Santo extraordinario que en el calendario se centra desde el 8 de diciembre de 2015, Solemnidad de la Inmaculada Concepción y aniversario, 50 años, de la clausura del Concilio Vaticano II, hasta el 20 de noviembre de 2016, último domingo del Año litúrgico y solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. El día 11 del pasado mes de abril, justamente en las Vísperas del II domingo de Pascua, Domingo de la Divina Misericordia, firmó la Bula con la que convocaba a la Iglesia a vivir con alegría y convencimiento este Jubileo de la Misericordia.

En las primeras palabras de este escrito, afirmando con rotundidad que Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre, añade que el misterio de la fe cristiana encuentra su síntesis en la verdad de la misericordia de Dios. ¿Cómo no vivir, pues, desde la fe, la experiencia de haber recibido misericordia para ofrecer, también, misericordia? Sabe el Papa que a este mundo, convulso en extremo, dividido en guerras, asustado por sus poderes y sus ideologías, y metido sin descanso en espirales de violencia, le puede salvar «el rostro de la misericordia de Dios» y, desde ahí, el compromiso eficaz de acogernos todos con misericordia siguiendo el estricto obrar de Dios que sale a encontrar a todos sin excluir a ninguno. «Donde la Iglesia esté presente, escribe el Papa, allí debe ser evidente la misericordia del Padre. Dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia». 

Misericordia no es el «buenismo» débil o el pacifismo sentimental que deja impune la injusticia y el mal. Significa hacer el difícil y necesario salto que permite que la bondad prevalezca y vaya más allá del castigo y de la destrucción. «Paciente y misericordioso» es el nombre más usado en la Biblia para hablar del ser de Dios. Desde el amor se puede tener misericordia. Hay que tener claro que el mal, y los que lo hacen, no pueden ser aceptados. Lo que se añade es que el mal no se vence con mal, sino con bien. Lo que redime es el amor y ahí está el misterio, lleno de misericordia, de la muerte crucificada del Hijo de Dios.

 

4 de diciembre de 2015

El mundo de las montañas, el Pirineo en definitiva, ha sido un elemento clave en la fundación y consolidación histórica de Barbastro. La ciudad de Barbastro fue una referencia para nuestros antepasados, para los del sur que nos situaban en «la frontera superior más extrema» y para los que venían desde la Galia, que buscaban la  «confluencia de los caminos y los grandes ríos». De una forma u otra, la ciudad  siempre ha sabido cumplir su papel de enclave estratégico, con una vocación abierta, comercial y culta.

Vienen estas consideraciones, porque, una vez más, el Club Montañeros de Aragón está celebrando unas Jornadas Montañeras cuyo sentido, además de rememorar las actividades alpinistas, se proyecta más allá de lo puramente deportivo.

Las fuertes relaciones franco-españolas que se han puesto de manifiesto en estas jornadas, dan mucho que pensar. A un lado y a otro de la cordillera nos acucian los mismos problemas, arraigados desde hace muchos años. La despoblación, el declive de la  agricultura y ganadería, las rutas anticuadas o inexistentes, los servicios precarios. Problemas que se intentan parchear, pero que han acabado repercutiendo con dureza en los montañeses e incluso en el desarrollo económico y demográfico de Barbastro.

Y por supuesto también cuentan las alegrías. Y no sólo en forma de encuentros turísticos, bajo el sol del Somontano o sobre las nieves del Aneto.

Ahí esta, el esfuerzo de la singular Sierra de Guara, para hacerse con un merecido lugar en el mercado turístico mundial. O el que realizan los valles del Pirineo, situados en la antigua zona de influencia barbastrense, que intentan mejorar sus atractivos de todo tipo. La promoción de la alta montaña, en el Valle de Broto; de las rutas históricas del Sobrarbe, o la defensa del delgado y maltratado hilo de comunicaciones, que supone el Túnel de Bielsa.

 Otros esfuerzos, se dirigen a potenciar la calidad del deporte blanco en Benasque, o a dar a conocer los monumentos, auténticos incunables, repartidos por las cuencas de los ríos Isábena y Noguera.

Los montañeros han sido testigos privilegiados de esa voluntad colectiva de sobrevivencia. Puesta de manifiesto junto a las cumbres y materializada también, en ese puñado de históricas villas y municipios altoaragoneses, imprescindibles para sostener vivo el entramado humano del Pirineo.

Adelante Montañeros de Aragón de Barbastro. Que vuestra afición no os separe nunca de esa apertura a la montaña y a los montañeses, cuyos intereses van parejos, por supuesto, con los afanes de los habitantes de esta milenaria ciudad de Barbastro.

 

27 de noviembre de 2015

El Pleno del Ayuntamiento de Barbastro acordó hace quince días extinguir el contrato de gestión del Matadero Municipal, un contrato que, según parece, estaba de hecho extinto desde el año 2004 sin que nadie, ni técnico ni político, se apercibiera a lo largo de una década de la irregularidad de la situación. Un despiste, dicen, en el que sólo repararon cuando la Cámara de Cuentas solicitó al Consistorio datos sobre este servicio municipal y que, al ir a buscarlos, se dieron cuenta de que no había dato alguno. Ni se había cobrado el canon establecido en 1999 del 25% sobre los beneficios de la concesionaria, que no había presentado sus cuentas, ni se había resuelto la continuidad o finalización del convenio aprobado.

De acuerdo con esta versión, la sucesión de descuidos y negligencias que pueden justificar este desatino formaría una cadena de desgraciadas casualidades en la que nadie habría acertado y, al tiempo, de la que nadie se hace responsable. Según el relato oficial, ningún concejal de Hacienda, desde 1999 a la actualidad, habría consignado en los presupuestos partida alguna de ingresos por ese canon nunca cobrado, razón por la cual tampoco habría extrañado su ausencia en las áreas de Intervención o Tesorería. Tampoco al área de contratación, cabe deducir, tendría a su disposición el contrato para explotar unas instalaciones en las que se habían invertido cien millones de pesetas o, de tenerlo, se habría traspapelado, no pudiendo así alertar de su fin. Eso, a pesar de que la empresa lo comunicó en 2007, en una instancia que desde el Registro de Entrada a la sección de Urbanismo nadie leyó al completo o, si lo hizo, no dio importancia a la frase «necesitamos actualizar el contrato que existe entre el Ayuntamiento y Cárnicas para que el banco nos conceda un ICO».

Lo complicado, lo que casi exige un acto de fe, es creer que en diez años ningún concejal del Ayuntamiento de Barbastro, ni uno solo, visitara unas instalaciones que están rotuladas y anunciadas como Matadero Municipal en el Polígono Valle del Cinca. Si en una década ninguno de ellos ha tenido cinco minutos para acercase al Matadero, reiteramos, Municipal, y preguntar a sus gestores cómo les va, qué planes tienen o cómo se relacionan con el Ayuntamiento que a todos nos representa, lo de menos es el despiste. De creer eso, deberíamos asumir que aquello que nuestros munícipes nos cuentan sobre lo importante que es el desarrollo, las empresas y los puestos de trabajo es un blablablá absurdo.

 

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