Banner

Opinión Editorial

7 de mayo de 2010

Casi doscientas familias de Barbastro han vivido estas semanas los avatares del proceso de escolarización, para los niños que en septiembre pisarán por primera vez las aulas. Todos lo harán, porque la oferta de plazas es más que suficiente. Pero algo menos de un diez por ciento de los solicitantes tendrá que conformarse con su segunda o tercera opción. Resulta un porcentaje pequeño en el total, aunque cada caso esconde un pequeño drama: la impotencia de los colegios que explican, cada año, que no está en sus manos hacer nada más, el intento de desempate arañando medio punto, las lágrimas en el sorteo de plazas si hay empate. Porque hay sorteo.
Lo hay. Llega como último recurso, no gusta, incomoda y, a los que han pasado por ello, les deja el resquemor de pensar que el azar decidió en qué percha colgaría su hijo la mochila. ¿Es un mal menor? Seguramente. ¿Vulnera la libre elección de centro de los padres? Seguramente, también. ¿Podría hacerse se otra manera? Se intenta.
Quienes han vivido muchos de estos procesos recuerdan cuando dos hermanos podrían acabar escolarizados en centros diferentes. O condiciones de acceso en las que no daba puntos que los padres trabajaran en  el colegio. Cierto es que el sistema se corrige sobre la marcha y en Zaragoza se ha experimentado este curso un sistema de geolocalización que encuentra el colegio más cercano al domicilio, suprimiendo las zonas. En Barbastro, las zonas se crearon dejando en cada una de ellas un centro concertado.  Ahora, la Zona 1 oferta 66 plazas de 1º de Educación Infantil, la mitad que la Zona 2 que reúne 6 vías y 132 plazas. Y un colegio nuevo, que ha irrumpido en el proceso llenando de ilusión a muchas familias y de decepción a otros centros.
Aunque no parezca tarea sencilla, a las administraciones corresponde instrumentar medidas que favorezcan curso a curso la libre elección de las familias, así como detenerse a analizar los porqués ocultos del aumento o disminución de la demanda en unos u otros colegios.  En juego está la sustancia de la sociedad, su fundamento y valores; en juego está la Educación.

22 de abril de 2010

Sucesor de Juan Pablo II, maestro de humanidad y eclesialidad, Joseph Ratzinger, que eligió llamarse Benedicto XVI, sigue dirigiendo la Iglesia en estos inicios del siglo XXI.
En estos cinco años, Benedicto XVI ha anunciado el Evangelio que exige preocuparse por los más desfavorecidos de la tierra y se ha mantenido firme en la defensa de valores esenciales como son la defensa de la vida, la familia, la paz y la justicia. Tiene palabras sabias para comunicar la verdad y gestos y actitudes humanas, sensibles y sencillas hasta casi la timidez que, y quizá por esto mismo, han cautivado a tantas personas. Es un Papa que sabe que ser Papa es más un servicio que un honor y lo cumple sin descanso teniendo ya 83 años.
Queremos subrayar su afán conciliador sobre todo en sus trabajos por acercar la fe al mundo contemporáneo. Señalado por muchos como un teólogo de relevancia mundial, se ha mostrado cercano y pacificador buscando incansablemente el diálogo con otras iglesias cristianas y otras religiones. No siempre bien entendido en este trabajo de tender puentes ha sabido mantenerse con entereza moral ante las dificultades y no ha tenido apuros para manifestar ante todos sus propios sentimientos dando razón de sus actuaciones. Estos gestos de sinceridad personal ante el mundo son impagables.
Hay que agradecerle también las Encíclicas que ha ofrecido y todas sus enseñanzas. En la Encíclica Caritas in veritate ha desarrollado un pensamiento que es ya del todo irrebatible: la crisis de valores es la que ha producido en definitiva la crisis económica.
En estos últimos meses, y como consecuencia del escándalo de pederastia por parte de sacerdotes y religiosos, la Iglesia entera ha sufrido uno de sus peores momentos. Benedicto XVI ha asumido el sufrimiento de las víctimas, no ha callado a la hora de denunciar a los culpables y exigir el pago de su culpa y ha propuesto, desde una integridad moral incuestionable, cómo hay que actuar, desde la Iglesia y desde las instancias jurídicas de la sociedad civil, para ir de frente a la solución de los problemas. Poner en duda ahora la verdad de un Papa que se ha enfrentado íntegramente a estas situaciones depravadas con dolor evangélico y con responsabilidad innegable no es justo ni sincero.  Creemos que después de cinco años, Benedicto XVI es para todos referente moral y espiritual en este comienzo de siglo y milenio.

16 de abril de 2010

Siempre lo han sido, pero no por eso dejan de ser responsables. Nos referimos a los adolescentes, que, ciertamente, atraviesan los momentos más difíciles de todo el proceso evolutivo. Esa mezcla de atracción por lo desconocido y autoafirmación jalonada de ramalazos de rebeldía —lo que desde antiguo se define como «anarquía de las tendencias»— es un caldo de cultivo en el que puede cocerse un crecimiento genial y creativo o la adhesión a comportamientos que lo malogren rotundamente. Es difícil acompañar a los adolescentes en esa travesía y, sin embargo, necesitan la experiencia de un guía. No es justo demonizarles, pero tampoco les ayuda el sentirse libres de toda responsabilidad. Su crecimiento reclama un sabio y difícil equilibrio entre el cariño y la exigencia.
Lo ocurrido en Seseña hace pocos días vuelve a poner sobre el tapete eternos problemas que obligan a nuevas reflexiones y respuestas. Los adolescentes actuales son vulnerables, como lo han sido siempre. Pero en la actualidad las nuevas tecnologías han puesto en sus manos instrumentos altamente útiles, pero también extremadamente  peligrosos. Ello reclama una seria actuación educativa, en la que no falte el adecuado control sobre el uso y contenidos, en concreto, de la red, por parte de la familia en primer lugar, pero también de las autoridades.
A este propósito y con la ley del menor en el horizonte, se aduce la advertencia de que no es bueno legislar en caliente, lo cual es cierto. Pero también es un hecho palmario que el chorreo de actos delictivos protagonizados y sufridos por menores no deja que la situación se enfríe y, en cualquier caso, todo planteamiento educativo que se precie ha de motivar y exigir de los sujetos, por vulnerables que sean, responsabilidad sobre las consecuencias de sus propios actos. Eximir al menor de sus responsabilidades no lo protege; más bien lo destruye.

26 de marzo de 2010

Creemos que los tiempos actuales ni son más ni menos recios que tiempos pasados para la fe y la vida cristiana. Recios los llamaba ya Santa Teresa de Jesús en su siglo XVI porque los conflictos, las dificultades y hasta las persecuciones por la fe estaban, también entonces, muy presentes. Y hay que salir al encuentro de tales acosos no con desafíos de autosuficiencia sino, muy al contrario, con esa paz infinita que da el confiar no en las propias fuerzas sino en las del cielo.  
La fe cristiana, ­–y hay que subrayar esto para que quede bien cla-ro cómo es la fe cristiana–, lejos de llevar a desentenderse de los problemas y de las dificultades de la vida real, lo que permite es afrontarlos de la única manera realmente eficaz. Desde el evangelio hemos conocido el compromiso de Jesucristo con la humanidad y no hay otro camino que el de la Cruz y la Gloria que le siguió para afrontar los tiempos recios que hoy nos toca vivir. Está comprobado, y no hay más que leer imparcialmente la historia, que pretender so-lucionar los males de este mundo al margen de la fe en Jesucristo no ha servido para solucionarlos ni para hacer la vida más humana.  
Esa Redención, –que esta es la palabra que más cuadra para experimentar una liberación integral–, es precisamente lo que celebramos los cristianos en esta Semana que llamamos Santa y que no se acaba en los escuetos días de una semana sino que debe seguir iluminando los restantes días del año. Benedicto XVI, en su Encíclica Spe Salvi, habla de la esperanza cristiana como esperanza de redención. A través de diferentes testimonios, indica que la gran esperanza cristiana ni se apaga en las duras noches de la soledad ni abandona al creyente en medios de sus pruebas.  
Y es por esto que la Semana Santa no debe ser un paréntesis en la vida cotidiana, –a modo de unas pequeñas vacaciones–, porque eso es sustraerle maliciosamente su sentido. La Semana Santa no nos transmite ideas o teorías. Es la mejor demostración, con hechos, de lo que es un tiempo de gracia y amor.

19 de marzo de 2010

Según el barómetro del CIS de febrero, los políticos se consolidan como el tercer problema del país, por detrás del paro y la situación económica y por delante incluso del terrorismo o la inmigración. Hace apenas dos años, la clase política ocupaba la séptima posición en la percepción de esa escalera de desgracias que interpretan los españoles. La clase política debería reflexionar sobre esta fractura entre gobierno y gobernados, mientas los presidentes del Congreso y el Senado reaccionan proponiendo plenos en los periodos de vacaciones y publicando los haberes de sus señorías.
La publicación, en estas últimas semanas, de los sueldos, dietas y complementos que cobran los diputados aragoneses ha levantado ampollas. Lo mismo ocurrió cuando se divulgaron las retribuciones de los asesores, una información que el Justicia de Aragón ha instado ya a difundir correcta y oportunamente en el BOA. Según el Gobierno central, Aragón tiene 42 empresas públicas, 17 fundaciones, 13 consorcios y 11 entes públicos. Se centran en sectores como medio ambiente, obras públicas, industria, turismo y promoción económica, mane- jan amplios presupuestos, y escapan al control público y parlamentario. Ante las preguntas de la oposición, el ejecutivo regional asegura que carece de medios para dar respuesta.
El Ministerio de Economía también relaciona los organismos autónomos, empresas públicas, consorcios y fundaciones en los que participa el Ayuntamiento de Barbastro. Figura entre ellas la Institución Ferial de Barbastro, calificada por el Ministerio como fundación y a la que el consistorio aportará este año 125.000 euros. El Partido Popular ha pedido que los servicios técnicos municipales fiscalicen ese dinero, que se presenten facturas y se justifique de qué manera se han gastado los fondos municipales. El Equipo de Gobierno se niega y explica las diferencias entre fundación y entidad autónoma, subvención y aportación. Galgos o podencos. Al final de la fábula, los que más pierden son los conejos.

Más artículos...

Página 68 de 71

68
 

© El Cruzado Aragonés C/.  Graus, nº 10 - 22300 Barbastro (Huesca) Teléfono: 974310633 Fax: 974315183 CIF: R2200028E

D.L. HU-11-1953

Web optimizada para una resolución de 1250x768

Diseño páginas web Barbastro