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Opinión Editorial

19 de septiembre de 2010

En este fin de semana se celebra en nuestra ciudad el XXIII Encuentro Nacional de Cofradías Penitenciales que ha sido preparado por la Junta Coordinadora de Cofradías Penitenciales de la Semana Santa. Tiene como lema «Las Cofradías en la sociedad actual. Evangelización y Acción Social». En el Encuentro Nacional del año pasado en Ciudad Real se apostó por Barbastro porque los representantes de nuestras Cofradías, a los que acompañaban el obispo y el alcalde de nuestra diócesis y ciudad, supieron presentar con empuje y valor la vitalidad de nuestras Cofradías y de la Semana Santa barbastrense. Los responsables han trabajo coordinadamente durante todo el año y han multiplicado su tiempo para preparar el Programa.
Estamos seguros de que los actos de este Encuentro nos recordarán a todos que hay que aceptar el hecho indiscutible de que la fe es una puerta abierta para todos y de que la devoción y religiosidad del pueblo, que se suscita a partir de las Cofradías, es una buena plataforma para ir avanzando en el camino de la evangelización.  
Deseamos que este Encuentro Nacional sirva para aumentar la atención hacia esta realidad social y religiosa que son las Cofradías Penitenciales de Semana Santa y, desde ahí, no cansarse en el esfuerzo que hay que hacer para ayudar a todos a descubrir y amar la autencididad de los misterios de la fe a los que tan solemnemente acompañan las Cofradías. La religiosidad que éstas manifiestan, si se sabe cuidar, va mucho más allá de lo simplemente cultural o folclórico.  
Creemos que desde el espíritu de las Cofradías se puede ir hacia una catequesis del evangelio desde el lenguaje cercano del pueblo. A través de las imágenes de los pasos procesionales y desde los sentimientos que suscitan puede conducirse a los fieles a una mejor comprensión del amor de Dios a toda la humanidad. Y hasta podrían convertirse las Cofradías en escuelas religiosas desde las que los padres transmitieran a las nuevas generaciones de sus hijos algo tan importante como es el amor de Dios al que acabamos de referirnos.
Sea, pues, bienvenido este Encuentro Nacional como momento extraordinario para la revitalización de todos los cofrades. Si en su origen las Cofradías dieron respuesta a los problemas y situaciones de su momento histórico, deseamos que este Encuentro les ayude a responder con justeza cristiana a los retos de la actualidad histórica que vivimos.

27 de agosto de 2010

Qué movida!», comentaba alguna persona el sábado pasado caminando en ese escenario tan moderno y tan antiguo del Mercado Medieval. «La Candelera del verano», la llamaba otro. La iniciativa, ya experimentada y consolidada con éxito en numerosas localidades, ha gustado. Así lo han percibido los comerciantes de la ciudad, ataviados para la ocasión, que pudieron rematar de una manera festiva la temporada estival. Quizá el próximo año sean más establecimientos los que se sumen a la veintena que este año, impulsados por la Asociación de Empre-sarios, apostaron por poner una piececita en el gran escaparate que Barbastro fue durante esas horas.
También ha recogido elogios el área de Cultura, oxigenada para la ocasión con fondos europeos, con una representación medieval novedosa y technicolor que reunió a 1.500 personas. Junto al área de Desarrollo, han acertado al unir El Sitio de Barbastro con una fiesta callejera y participativa.
En la representación, las mejoras técnicas y de contenido han dejado sensaciones contradictorias, pero también un hecho cierto: no po-cas personas, barbastrenses incluso, descubrieron este fin de semana que la capital del Somontano acogió los importantísimos episodios que para la Historia supusieron las primeras Cruzadas y los esponsales de la infanta Petronila, luego reina de la incipiente Corona de Aragón. Muchos de los que lo seguían los avatares de tropas y cortes sobre la arena de la Plaza de Toros también se preguntaron por qué esa Historia apenas tiene presencia cotidiana en la ciudad.
¿Habrá que esperar otros dos años para insistir en la importancia de los hechos, en el papel de esta ciudad comercial y abierta? ¿Para cuándo una incorporación decidida, profunda y sin complejos a la Historia actual de los hijos e hijas ilustres, por nacimiento o adopción, de Barbastro? ¿Solo en los aniversarios, más o menos redondos, o al pairo de las subvenciones adecuadas?
La reina Petronila, los hermanos Argensola, los doctores Martínez Vargas y Cardús o Escrivá de Balaguer forman parte del patrimonio local como también lo hace el Puente de Santa Fe o los restos de baños árabes. Algunos, es de temer, quedarán en el olvido y se convertirán en paisajes para las fotografías y la memoria. Pero hay que rascar bajo la superficie, ahondar en el pasado y con la coherencia debida dar lustre y proyectar hacia el futuro.

20 de agosto de 2010

El verano cumple cada año con el rito de una metamorfosis social en nuestros pueblos. Si durante el año, muchos de ellos presentan una situación de letargo más que invernal, llega el verano y todo cambia ritualmente. El pueblo se llena de nuevos y temporales residentes y comienzan obligatoriamente una serie de actividades destinadas necesariamente a retenerlos y a entretenerlos. Así se ha ido produciendo una dicotomía peligrosa entre una situación económica extremadamente ajustada y la necesidad de prestar unos servicios  más demandados que necesarios , pero que con una mínima lógica económica, resultan difíciles de sufragar y mantener.
Cierto es que esas agrupaciones supramunicipales que llamamos comarcas han solventado el problema de la prestación de una parte, la más esencial y básica  de esos servicios, pero nos tememos que con el horizonte de restricciones que asoma a la vuelta de la esquina, lo más prudente sería ir racionalizando los servicios que se vienen prestando. Hasta ahora en muchos municipos las carencias se han venido su-pliendo con un alto grado de voluntarismo por parte de muchos de sus habitantes, pero eso sirve para lo que sirve, para ir tirando.
Llegan los tiempos en que cada gasto debe ser medido, pesado y justificado, no sirve de nada dotar a nuestros pueblos con unos servicios, que en muchos casos son innecesarios y que a la larga van a terminar por asfixiarlos económicamente. No debería ser una situación de crisis la que obligara a acomodar rigurosamente los gastos a las necesidades más imperiosas, debería ser la norma habitual, sobre todo por el repunte desbocado y peligroso que viene llevando el capítulo de gastos no necesarios en muchos de nuestros pueblos.
También es necesario referirse a las consecuencias colaterales de esta conductas que pueden observarse a poco que uno mire a su alrededor. Plantillas excesivas, déficits  endémicos y al final el corolario imperfecto de más impuestos para los ciudadanos, que ya empiezan a aprender la lección  más elemental de la economía, que al final no hay nada gratis.

13 de agosto de 2010

Hace once años, el bailarín Joaquín Cortes cruzó la Plaza de Toros de Barbastro con una espectacular falda de cola diseñada por Armani. Así se abría el primer festival del Vino que, siendo un éxito, contó entonces con 6.000 espectadores. A su lado, la Floresta de la SMA acogió una Muestra Gastronómica capaz de reunir a 4.000 visitantes. Es para promocionar los vinos, para empezar a consolidar una marca, afirmaba el presidente del Consejo Regulador, Mariano Beroz.
Hace una semana, abría las puertas la undécima edición del mayor acontecimiento social de la ciudad, con permiso de las Fiestas mayores. También cultural, especialmente en lo relacionado con la enología y lo gastronómico, pero, sobre todo, económico. Aunque la proyeción y el desarrollo de una zona no vayan a depender de cuatro días de conciertos, vinos y tapas, resultaría mezquino no entender que la iniciativa de la Denominación, apoyada con el esfuerzo de las bodegas, se ha consolidado como un revulsivo que aún puede dar mucho de sí.
Hoy son ya treinta y cuatro las empresas que se dedican a hacer vino, cada una con sus referencias propias e intereses particulares. Cada una de ellas tiene claro que el beneficio empresarial, la rentabilidad, ha de ser su objetivo. Y eso mismo es lo que contempla la doble iniciativa de música y tapas. Funciona porque la repercusión, social y económica, es importante, no puntual, de calidad, productiva.
Duante los días previos y de celebración del festival, los comercios notan año a año su incidencia en la caja; para el turismo, este fin de semana se ha convertido en unas fechas tan proclives a llenar como Semana Santa o similares. En la Muestra trabaja un centenar de personas, a las que sumar los puestos indirectos que genera. Pero no se queda ahí, su efecto se nota antes y se prolonga más alla.
El Festival ha conseguido poner no sólo al vino en el mapa sino, y de modo generoso, al territorio con el que comparte nombre. La creación y posicionamiento de marca, la búsqueda de mercados y público, los elementos vinculados al Somontano no se han dejado al azar. Y?se cuenta sin pretensiones, logrando la complicidad de unos vecinos que se sienten anfitriones y como tales ejercen durante estos días.
«Este es el Barbastro que quiere ser», resumió una persona observando la multitud relajada, guapa y amigable que ha copado el recinto del Campo de los Escolapios. Una multitud que ha colgado en el perchero, aunque sea por unas horas, el trabajo que no llega o el verano sin vacaciones. Que ha sacado las ganas de cantar, de bailar y de reir y ha recordado a Armani y la bata de cola. Tomen nota.

6 de agosto de 2010

La Biblia sitúa la luz –la alternancia entre el día y la noche– como la primera obra de la creación. La luz aún no era la naturaleza creada en toda su diversidad y hermosura, pero sí un escenario imprescindible para que el ser humano pudiera situarse correctamente en la realidad. Valga la referencia bíblica para ilustrar el título de este artículo editorial.

En el acto conmemorativo del 50º aniversario de la fundación de la Cooperativa Agrícola de Barbastro, del que se da cumplida cuenta en estas páginas, se puso de manifiesto que, en el principio de es-ta obra, que tanto ha contribuido al desarrollo del Somontano de Barbastro y su área de influencia, estuvo la Iglesia. Lo cuenta, con la honestidad y lucidez de los hechos relatados con perspectiva histórica, el libro Construir con la tierra. 50 años de esfuerzo e ilusión, en el que se relata la vida de la Cooperativa desde sus comienzos hasta nuestros días.

«La cooperativa se montó por el obispo, es obra suya. Él lanzó la idea y nos dejó hacer», recuerda uno de testigos de los primeros tiempos. Fue el obispo García de Sierra quien, en el año 1959, convocó por propia iniciativa a un nutrido grupo de agricultores del Somontano para animarles a utilizar el cooperativismo como instrumento para afrontar la postración en la que se encontraban nuestros pueblos; fue el Obispado quien comprometió una parte de sus menguados recursos económicos para que la Cooperativa echara a andar; fue la Iglesia diocesana con su red de parroquias quien animó a muchos reacios a poner la mano en el arado y fue esta misma Iglesia quien supo desaparecer sin hacer ruido en cuanto la criatura fue capaz de andar por sí sola. Todo un ejemplo de animación evangélica de las realidades terrenas, como por aquella década de los sesenta propuso el Concilio Vaticano II.

La historia de los orígenes de la Cooperativa Agrícola de Barbastro ilustra algo de lo que la Iglesia hace por la comunidad humana en cada momento de la historia. Un oportuno recordatorio en estos tiempos tan proclives a poner el dedo en el ojo eclesial con excesiva premura y desinformación.

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