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Opinión Editorial

22 de octubre de 2010

La importante dotación económica prevista para nuestra Comarca en estos tiempos difíciles, de alrededor de ocho millones de euros que van a recibirse  dentro de dos programas de desarrollo rural en Aragón, debe suponer un auténtico reto para poder lograr a través de su desenvolvimiento y gestión un efecto tan generosamente multiplicador como sea posible.

Las carencias son muchas y de gran calado, empezando por la lenta despoblación de nuestros núcleos urbanos, y hacen necesariamente prioritaria cualquier acción que de una manera sostenible permita el manteniendo de una vida activa en nuestros medios rurales. Es fácil  comprender que ese deseo no es más que el corolario perfecto de unas actuaciones bien ponderadas destinadas a  mejorar la calidad de vida en todos los ámbitos, social, cultural, económico y ambiental en nuestros pueblos.

No dudamos de la capacidad de nuestros gestores ni de sus buenas intenciones, pero se hace necesario, más que nunca en estos tiempos de escasez, pedir que nos olvidemos de lo superfluo, de lo puramente consuntivo y efímero y tratemos de hacer de cada euro de nuestros limitados recursos un elemento dinamizador de la actividad socioeconómica. Cada proyecto debe ser objeto de un control riguroso y de una valoración de su impacto social concreto para poder gastar lo menos posible en ruido, propaganda y fuegos de artificio. Todo aquello que al final resulta socialmente estéril.

Los primeros proyectos que conocemos parecen encaminados en la buena dirección y muestran un aceptable equilibrio en todos los ámbitos a los que se dirigen. Ahora solo queda que ese espacio que media entre el proyecto y su recta ejecución se compacte debidamente con una actividad austera y diligente que lo conduzca hacia su buen fin. Todo ello con total transparencia, pues no hace falta recordarlo, son recursos públicos.

Los ciudadanos cuestionan cada día más la existencia de tantas administraciones superpuestas cuyos gastos están obligados a sufragar. Eso les brinda, en cada una de sus actuaciones, la oportunidad de reivindicarse a través de una prácticas sustentadas en los dos sólidos pilares de la acción pública, la eficiencia y la transparencia. Eso que los tratadistas de derecho político han llamado siempre, la legitimidad de ejercicio.

15 de octubre de 2010

Este domingo se abre en nuestra ciudad la conmemoración por el 75 aniversario de los mártires de la diócesis con una Eucaristía en la que el obispo, Alfonso Milián, entregará al Secretario de la Conferencia Episcopal, José Antonio Martínez Camino, una reliquia del beato Florentino Asensio. En Ma-drid, en la capilla de la Conferencia Episcopal, este obispo representará a los mártires de la persecución religiosa de 1936, que en nuestra diócesis acabó con la vida de 114 de los 140 sacerdotes que había. Junto a ellos, religiosos claretianos y escolapios, monjes benedictinos, seminaristas, monjas y laicos, como «el Pelé», serán recordados en unos actos que concluirán en agosto de 2011.

Su presencia, sin embargo, es notable en la ciudad, a pesar de que pueda pasar algo desapercibida. En la calle Conde se encuentra el Museo de los Mártires Claretianos que, en diferentes vitrinas, muestra algunos de los objetos personales de esos religiosos, cuyos restos se encuentran en la cripta del edificio. En los últimos meses han desarrollado la página web www.martiresdebarbastro.org, que ofrece una visita virtual con imágenes de 360º a través de las que desplazarse por las dependencias del museo y conocer los detalles de todos sus elementos. Eso no impide que reciba al año más de cuatro mil visitantes, una muestra de ese volumen de personas que se mueve alrededor de los que se viene denominando turismo religioso.

Pero, además de su vertiente espiritual, no puede desdeñarse el perfil económico y social de este tipo de turismo en una ciudad que jalona su historia con los lugares y vivencias de un santo, dos beatos, el primer colegio escolapio y el primer colegio vicenciano de España, la primera casa de las Hermanitas de los Desamparados, además de una buena representación de diferentes congregaciones religiosas, algunas ya desaparecidas.

Todo ello ocurre y ha ocurrido sin que exista un panel indicativo, una señalítica apropiada, una ruta religiosa o un simple folleto dedicado monográficamente a este Barbastro, que también lo es. Lo es y se hace visible con el Encuentro de Cofradías, con la peregrinación anual del pueblo gitano o con la conmemoración que ahora se inicia. Pero quizá necesita oficializarse y añadirse a las muchas riquezas de las que esta ciudad puede presumir.

8 de octubre de 2010

No es una buena noticia que el Ayuntamiento, con una actitud rayana en la contumacia, haya decidido recurrir una sentencia del juzgado de lo Contencioso Administrativo  que le obligaba a facilitar a la oposición los listados de la totalidad de los pagos efectuados a terceros. Parece como si, no  contentos con litigar y pagar las minutas con nuestros impuestos, los pagos que se tratan de ocultar  los hubieran hecho de sus propios bolsillos. No nos sirve el pobre argumento de la protección de datos , porque por encima de ella debe prevalecer siempre la transparencia, elemento esencial de la acción política al que por ello se le opone siempre el contrapunto de la corrupción.

La forma más clara y contundente de medir la calidad democrática  de cualquier institución, empieza siempre por medir su grado de transparencia, que consiste en algo tan sencillo como el establecimiento de mecanismos sencillos y expéditos de acceso a la información. No solamente para los directamente implicados en la acción política sino para todos los ciudadanos. De no seguir por ese camino recto y diáfano, al convertir el acceso a la información en un campo minado, se produce una perversa confusión entre lo público y lo privado. Y aquí no se pueden mantener equidistancias sospechosas, ni nadar en ambas orillas. O se está claramente a favor de la información y la transparencia y entonces estamos lanzando a los ciudadanos un mensaje de claridad y confianza , puesto que quien nada ha hecho nada tiene que temer ni ocultar, o seguimos por el camino torcido de la dilación, que lógicamente ha de producirles muchos recelos.

Tampoco conviene olvidar que la información que se está solicitando es una información fiscal, de la que Hacienda recibe una doble información por parte del pagador y por parte del cobrador, y  por tanto nada hay en ella que afecte a la intimidad de las personas, que además en muchos casos ni siquiera lo  son físicas. En caso de duda debe prevalecer siempre el derecho a la información y la transparencia. ¿De qué otra forma podría ejercerse un control eficaz de la actividad pública?

Al negar esta información  y cualquier otra destinada al control del origen y destino de los fondos públicos con los que se financia la acción política, no solo se deteriora la calidad democrática  sino que a la vez se produce una burla y claro desaire a todos los ciudadanos que  la financian con sus  impuestos.

1 de octubre de 2010

Acabamos de pasar una jornada de huelga general en la que, como ocurre casi siempre, el alcance de su éxito o fracaso se mide según la fuente que la valore, pero que al final, como la guerra, difícilmente la gana alguien. No obstante, ante un fenómeno tan excepcional como trascendente para una nación se imponen algunas reflexiones. Se la ha calificado por sus principales convocantes «como la más necesaria de la democracia» y posiblemente no les falte razón. En la mayoría de las  convocatorias precedentes, con independencia de los motivos oficiales, existía un elevado componente político que a nuestro parecer no existe en la presente, donde priman los motivos  que claramente podríamos definir como intrínsecamente profesionales. Hay mucha preocupación por el presente e incertidumbre ante el próximo futuro. Son muchas cosas las que han cambiado en poco tiempo y muchas más las que posiblemente habrán de cambiar y no precisamente a mejor y eso necesariamente nos inquieta.

Hoy por más que se quiera personalizar la responsabilidad de la nueva regulación del mercado de trabajo, del debilitamiento de nuestro estado de  protección social, de la elevación impositiva y de tantos sacrificios como sin duda se nos van a pedir en un futuro muy próximo, ya no es posible. Y no lo es porque, como observan muchos analistas prestigiosos, el creciente poder de los mercados –criaturas nada encarnables, por cierto– imponen su ley inexorable de control riguroso del gasto público. Los excesos acaban pagándose muy caros y sinceramente en un país como el nuestro donde hay tanto que hacer y que avanzar en el terreno del progreso social nos cuesta hablar de excesos.

Hay –y lo hemos repetido mucha veces– necesidad de una contención rigurosa en el gasto público supérfluo, que lo hay y mucho, falta mucha austeridad en la cosa pública, sobran muchos cargos, privilegios de casta  y gastos vergonzantes. Lo triste es que tengamos que aprender el camino a seguir de esta forma tan traumática y tan triste que no ha respetado ni la casi sacralidad de las pensiones de nuestros mayores.

Estamos en un estado de decepción permanente e iniciando el amargo aprendizaje de una austeridad que se nos impone después de tantas ale-grías en el gasto. Ojalá sepamos todos aprovechar estos momentos de dificultad para exigirnos nuestra parte de responsabilidad, pero sobre todo para saber exigirla con la vehemencia necesaria a quienes no dirigen y por tanto están necesariamente llamados a darnos ejemplo.

Una huelga, por su excepcionalidad, por su coste y por su trascendencia, además de tratar de lograr unos fines concretos, tiene que servirnos a todos como un punto de reflexión y de partida hacia delante, aprendiendo de nuestros errores y tratando de evitar el repetirlos.

24 de septiembre de 2010

Manos Unidas, ¡enhorabuena! Sois imprescindibles. Manos Unidas se ha mantenido fiel a sus orígenes y mantiene su compromiso de luchar contra «el hambre de pan, de cultura y de Dios» con dos acciones bien concretas: pedir un día de ayuno voluntario, el viernes anterior al segundo domingo de febrero, como signo de solidaridad con los que ayunan a la fuerza todos los días, y organizar la colecta de la Campaña con cuyo importe financian los proyectos de desarrollo en los países del Tercer Mundo. Fue en 1959 cuando Pilar Bellosillo reunió a un grupo de mujeres de la Acción Católica Española, creándose así una organización para luchar contra el hambre recogiendo el mensaje que en 1955 había propuesto la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas en el que «declaraba la guerra al hambre en el mundo». Las mujeres de Acción Católica Española iniciaron la campaña en nuestro país el segundo domingo de febrero con el nombre «Campaña contra el Hambre». erecidísimo. Todo el que conozca la trayectoria de esta institución de la Iglesia Católica, que ya ha cumplido 50 años de servicio a los más pobres de la tierra, estará de acuerdo con el homenaje que acaba de recibir. El pasado día 15 de septiembre, Manos Unidas fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2010. El Jurado, reunido en Oviedo, decidió concederle este premio por «su apoyo generoso y entregado a la lucha contra la pobreza y en favor de la educación para el desarrollo en más de sesenta países y,  además, por su contribución, en los últimos años, en proyectos específicos cuya meta es combatir el hambre y reducir la mortalidad materna en el mundo». Manos Unidas ya ha anunciado que destinará el importe de este premio a un proyecto de reactivación agrícola para los desplazados por el terremoto de Haití. Felicitamos a Manos Unidas y nos agrada especialmente recordar que El Cruzado Aragonés ya concedió el año pasado su Almendra de Oro a esta institución y que, para conmemorar su 50 aniversario, se publicó el libro Declararon la guerra al hambre, Cincuenta años en la vida de Manos Unidas, escrito por Pedro Escartín, anterior Presidente de nuestro Patronato y colaborador asiduo de este semanario.

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