Banner

Opinión Editorial Por la transparencia

10 de diciembre de 2010

Las noticias que nos llegan sobre las primeras actuaciones del Tribunal de Cuentas en Aragón no son muy alentadoras. Van apareciendo, una tras otra, irregularidades, algunas de las cuales se han remitido directamente a la Fiscalía, por si pudieran ser constitutivas de delito. Cuando el control no existe, lo que sí existe es el peligro de que puedan aparecer conductas administrativas a las que no les baste con hacer la ley y la trampa, sino que inviertan perversamente el orden y se llegue a hacer primero la trampa y después la ley. En España, desde que desaparecieron en la época colonial los llamados «juicios de residencia», por los que los virreyes debían justificar exhaustivamente su administración y la evolución de su peculio durante sus mandatos, parece que nos ha quedado muy poca tradición en el control de las actuaciones públicas. Esa situación se ha agravado todavía más en la época democrática, en la que se han venido confundiendo las mayorías con los derechos de pernada al grito de que «el dinero público no es de nadie». Una frase que, por sí misma, descalifica a su autor y en otros tiempos le hubiera condenado al más severo de los ostracismos.
Como hemos repetido en infinidad de ocasiones, nuestra democracia necesita una regeneración profunda, que pasa por una transparencia ab- soluta, de la que ahora carece, a la que habría que complementar con esas condiciones que recientemente ha expuesto un excanciller socialdemócrata alemán. En primer lugar, que todo el que quiera dedicarse a la política demuestre que tiene un medio de vida sólido al que se pueda volver en cualquier momento; a continuación, listas abiertas y limitación a dos mandatos para cualquier cargo. La política no puede ser una profesión, es una vocación; si se alarga demasiado y se convierte en una profesión, el interés general, poco a poco, va dejando paso a un único interés, el de cómo mantenerse en el cargo.
Se ha empezado por arriba, pero estas forma de actuación poco transparentes por desgracia son demasiado frecuentes a todos los niveles y todo, insistimos,  por no hacer las cosas con luz y taquígrafos.
Si ir muy lejos, nuestro ayuntamiento anda pleiteando con el dinero de todos nosotros, para no dar una información solicitada por la oposición, relativa a pagos y retenciones efectuados con dinero público. Se emplea como coartada la protección de datos. Sin duda un mal ejemplo, porque  la información hay que darla siempre y si se hace un uso indebido, es entonces cuando hay que exigir las responsabilidades.

 

© El Cruzado Aragonés C/.  Graus, nº 10 - 22300 Barbastro (Huesca) Teléfono: 974310633 Fax: 974315183 CIF: R2200028E

D.L. HU-11-1953

Web optimizada para una resolución de 1250x768

Diseño páginas web Barbastro