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Opinión Editorial Una iglesia que sirve

19 de noviembre de 2010

El domingo pasado se elebró el Día de la Iglesia Diocesana. En nuestro semanario publicamos datos, cifras y el quehacer de tantas personas que están detrás de todos los servicios de la diócesis. Este Día de la Iglesia diocesana tiene como objetivo conocer las actividades de la diócesis y reavivar la conciencia de los fieles para que se den cuenta de que la vida y misión de la Iglesia es asunto y responsabilidad de todos. La Iglesia universal se concreta en cada diócesis y los fieles han de reflexionar y revisar su compromiso y sus obligaciones a través de su implicación, si es posible, en el trabajo de su parroquia, comunidad o grupo apostólico. Y es necesaria también, ahora que la Iglesia depende económicamente sólo de sí misma y de sus fieles, la generosa colaboración económica de todos para poder llevar adelante sus programas de evangelización.
Nos alegra pensar que, en medio de tantas informaciones que quieren negarle a la Iglesia su verdadera esencia de caridad y servicio, son cada vez más conocidas y apreciadas las obras que hace la Iglesia en puro beneficio de los demás. Nuestra propia Iglesia diocesana ha dado a conocer estos días lo que hace entre nosotros. Quiere, en primer lugar, anunciar el Evangelio que orienta la vida de cada persona hacia su verdadera plenitud de salvación y, además y como signo de que el amor de Dios se concreta en el amor a los hermanos, tiene una larga lista de servicios sociales y humanos que llegan a donde nadie llega. Las puertas de la Iglesia están abiertas a todos porque vive del Evangelio, abierto a todos.
Nuestra Iglesia diocesana, a través de sus parroquias e instituciones, está presente en los acontecimientos más importantes de nuestra vida acompañando a personas y a familias. Aporta a la sociedad valores permanentes que ayudan a crecer como personas y desde esos valores es más posible mejorar la convivencia, las costumbres y la defensa de los derechos humanos. También ayuda a los más necesitados de nuestra sociedad y a través de sus propias delegaciones de Cáritas ayudó este año pasado a más de cinco mil personas en sus necesidades básicas. Nuestra Iglesia diocesana también está presente en la cultura, la enseñanza y la educación y aporta medios y personas para encauzar de manera adecuada la formación de las nuevas generaciones. Y cuida igualmente del patrimonio cultural y artístico que nació sobre todo de la vivencia de la fe entre nosotros. Creemos que sirve a toda la sociedad.

 

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