9 de junio de 2017

Diez años se cumplen desde que el Gobierno de Aragón comprara al Ministerio de Defensa el Cuartel General Ricardos con el propósito de desarrollar un área urbanística que mirara al río, dotada con viviendas libres y de protección, industria ligera y equipamientos. El mismo aniversario soporta el aparcamiento subterráneo de la plaza de la Primicia que dicen que, ahora sí, va a entrar en uso, tras sucesivos anuncios incumplidos de venta. Una década cumple también la famosa y urgente compra de terrenos en el Polígono Valle del Cinca a los que en todo este tiempo su propietario, el Ayuntamiento, no ha sabido darles uso. Al saco de los proyectos atascados o renqueantes podemos ir echando el Cementerio Municipal, las consabidas pistas de atletismo, la reforma o traslado de una Escuela de Música que quiere crecer o aquella hoja de ruta en materia de desarrollo en la que no faltaba la ampliación de suelo industrial.

La concurrencia de otras administraciones en alguna de estas iniciativas, que no en todas, puede explicar en ocasiones el retraso que lastra a alguna de ellas; lo inexplicable, y muy preocupante, es que viejos y nuevos proyectos han adoptado el hábito de encallarse no sé sabe muy bien dónde ni por qué. Por mucho que nuestros munícipes justifiquen esa congestión en lo complejo del expediente o en las limitaciones que impone el Gobierno central, la sensación de inoperancia se extiende y ha encontrado su más florida metáfora en la proliferación de malas hierbas. ¿Puede alguien creer que la maleza se ha desbocado por no usar un determinado producto herbicida? Cuando la hierba empieza a crecer donde no debe e invade las aceras, ¿por qué no se actúa de inmediato?

La lista de preguntas sin respuesta puede continuar. ¿Es creíble que desde 2014 los técnicos municipales estén «ultimando» la tercera fase del proyecto del Cementerio para sacarlo a licitación? ¿De verdad la tramitación burocrática del Parquin de la Primicia es tan compleja como para que esas plazas de aparcamiento sean viejas sin que se hayan estrenado? Pero, ¿no era tan urgente y necesaria la Mesa de Desarrollo? ¿Y el Foro? ¿Tan poco peso tiene Barbastro en el conjunto de Aragón para que en otras ciudades veamos florecer proyectos sin que aquí lleguemos a olerlos? Hace casi diez años, al inicio de la crisis, en no pocos Plenos le decía la Oposición al equipo de Gobierno que había que prepararse para que, cuando las dificultades económicas comenzaran a escampar, estar en las mejores condiciones para competir. Pues aquí estamos y ya está escampando.

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