5 de mayo de 2017

Algunos padres tendrán que buscar, quizá en Google, para saber qué es exactamente lo que su hijo quiere ser de mayor. Blogueros, youtubers o influencers, por ejemplo. Los perfiles laborales cambian y las preferencias de los jóvenes españoles, también. Hoy, según el III In- forme Young Business Talents, elaborado por Praxis MMT, ESIC y Nivea, en colaboración con la Universidad de Granada, la mayoría de los jóvenes entre 15 y 21 años –el 38 por ciento– quiere trabajar en la empresa privada, mejor si es sólida y de largo recorrido, pero solo dos puntos por encima de los que optarían por montar su propia empresa: se trata de los emprendedores, una opción profesional que va perdiendo fuelle desde 2015.

La crisis ha transformado el escenario laboral y empresarial, por no hablar del de expectivas de futuro, al tiempo que el marco formativo preuniversitario, e incluso en el último ciclo de Primaria y Secundaria, ha ido girando hacia una enseñanza más pegada a la realidad económica cotidiana. Muestra de ello encontramos en colegios e institutos en los que las aulas son verdaderos viveros empresariales, en los que los escolares examinan los mercados que conocen de primera mano y plantean originales propuestas que desmenuzan para traducir a planes de negocio que se leen en euros. A profesores y alumnos hay que aplaudir la implicación, el acercamiento a una sociedad en la que la que el término empresa y empresario luchan por salir adelante, generando riqueza y sacudiéndose no pocas connotaciones tan negativas como injustas.

Emprender es ahora la palabra de moda y no son pocos los estudios que señalan al emprendimiento como una carrera profesional en sí, ligada sobre todo a los nativos digitales que utilizan con soltura estas herramientas. Los nuevos tiempos exigen nuevos perfiles y solo se puede responder a esa demanda con otros modos de abordar un futuro en el que, como en el pasado, lo realmente útil será lo que acabe generando beneficios para toda la sociedad.

 

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