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Opinión Editorial 24 de marzo de 2017

24 de marzo de 2017

La Escuela Municipal de Música y, desde hace unos años, Danza sigue celebrando sus Jornadas Musicales, que alcanzan su XVI edición ligadas a una decidida vocación de sacar las partituras de las aulas, profundizar en todos los perfiles y mostrar a la ciudad lo que sus alumnos aprenden a lo largo del tiempo. Detrás de la exhibición se encuentra el trabajo y creatividad de su equipo docente, que a lo largo de los años van añadiendo novedades, alguna de las cuales se han consolidado como productos más que destacables, sea el complejo musical que ha cerrado un ciclo de tres ediciones, o formaciones como la Minibanda o el coro Skola, que abonan sus actuaciones con mucho sacrificio personal y ensayos.

En su historia más reciente, alumnos, familias y profesores de la Escuela de Música no han dejado de reivindicar una mejora de las instalaciones dado que su ubicación actual, en el Palacio de los Argensola, limita sus necesidades de espacio no dejando dar respuesta, por ejemplo, a la demanda de formación en danza para adultos. Las aulas son pequeñas y todas ellas inaccesibles para personas con movilidad reducida o para los carros infantiles, por las barreras que plantean las escaleras por las que suben y bajan los futuros músicos, obligados a compartir edificio con la Biblioteca Municipal, la Infantil –con más escaleras–, la sala para lectura de prensa y la de exposiciones. La convivencia de todas las actividades no es sencilla, por más que unos y otros intenten respetarse.

La Escuela de Música necesita unas instalaciones adecuadas a la labor que realiza y que, lejos de cercenar sus inquietudes, permita el mayor crecimiento que sus responsables sean capaces de planear y sostener. Y la decisión de dárselas o no tiene que ver con la política cultural que el Ayuntamiento quiera desarrollar. Si desea fomentar la cultura local, desde la base, insuflará oxígeno a este servicio municipal para engrandecerlo; si no, seguirá poniendo excusas, marcando objetivos y plazos que nunca llegan, mientras las personas que creen que la música merece el esfuerzo económico y de horarios continuarán soportando numerosas incomodidades sólo por querer aprender nada más y nada menos que música, una de las artes cada vez más imprescindibles.

 

 

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