3 de febrero de 2017

Si hay alimentos para todos, ¿por qué tanta gente pasa hambre? La FAO dice que estamos desperdiciando un tercio de los alimentos que se producen. Algo así como si fuéramos al mercado, llenáramos diez bolsas con alimentos y al salir tiráramos tres en el contenedor. También dice la FAO que en los hogares donde hay niños, éstos se han acostumbrado a comer más con la vista que con la boca.

No terminamos de ser conscientes de que, en un mundo y en un tiempo como el nuestro, todo está conectado: tiramos comida a la basura y otros no tienen nada que comer; si redujéramos la basura, no sólo cuidaríamos mejor el planeta, sino que habría menos materias primas malgastadas y otros podrían tener servicios básicos de los que ahora carecen; si fuéramos más generosos a la hora de compartir, otros podrían cultivar la tierra y no pasarían hambre.

Nuestro estilo de vida no es bueno, porque da la espalda a las necesidades vitales de millones de personas; no es sostenible, porque agrede continuamente a la tierra, que es la fuente de la vida y de los alimentos.

Cada generación tiene unos retos a los que hacer frente. El de la nuestra es conseguir un estilo de vida saludable para todos los que habitamos la «casa común», lo cual requiere consumir con responsabilidad para que otros tengan la oportunidad de «cultivar» su vida. El problema del hambre deberíamos tenerlo tan memorizado como la tabla de multiplicar: vivimos en un mundo que no necesita más comida, sino más compromiso y una visión a largo plazo; necesitamos convencernos que nuestros hábitos de consumo tienen repercusión en el engranaje mundial.

Podemos hacer mucho no solo como consumidores, sino también como productores de desperdicios. Por ejemplo: no deberíamos comprar tomates bonitos, si con ello obligamos a los agricultores a tirar los feos porque nadie se los compra..., y los ejemplos podríamos multiplicarlos hasta el infinito.

Hemos de cambiar nuestros hábitos de consumo, además de apoyar a las iniciativas que denuncian la injusticia del hambre y promueven la sostenibilidad a través de auténticos proyectos de desarrollo en esos mundos, que no es que estén dejados de la mano de Dios, sino de las manos de los hombres y mujeres que desperdiciamos tantos recursos mientras que para muchos llenar todos los días un plato de comida es tarea casi imposible. En estas fechas «Manos Unidas» vuelve a dar un aldabonazo en nuestras conciencias; no hagamos oídos sordos.

 

Joomla SEO powered by JoomSEF