13 de enero de 2017

Quizá todavía no resulte cansino oír que «no estamos en una época de cambios sino en un cambio de época». Ya hace tiempo que reflexionan sobre esto sociólogos, educadores, analistas sociales y evangelizadores. Estamos de acuerdo con esa constatación y de lo que se trata es de entrar de verdad en esta nueva época con todo lo que eso significa de apertura a las nuevas realidades que van llegando. O avanzamos en ese camino o no llegaremos a estar en sintonía con lo que viene. Y vienen cosas nuevas. Y viene también, y aquí sólo queda ahora enunciado este dato, pero lo afirman muchos pensadores actuales, la realidad de que nos hallamos, aunque parezca que hay datos contrarios, frente a un creciente resurgir de la espiritualidad. 

Desde esta perspectiva vemos con satisfacción que la Iglesia diocesana de Barbastro-Monzón haya preparado para este fin de semana unas actividades pastorales, para jóvenes de manera especial, que se enmarcan en un ambiente festivo y musical, además de solidario, para acercar los mensajes de siempre con los lenguajes y signos del tiempo presente. Además de una charla-coloquio y de una cena solidaria con un proyecto de ayuda a jóvenes de El Salvador, se va a ofrecer un concierto musical con la voz del P. Damián María Montes, que pasea ya su voz por diversos escenarios de España y que demuestra dotes de músico, de cantante y de misionero, todo en una pieza, y con ilusión.

Al hilo de lo de estar en una nueva época, hemos de darnos cuenta de que hoy se necesitan nuevos criterios de discernimiento a la hora de evangelizar y que hemos de aceptar que muchos valores y motivos de antes no son ahora suficientemente eficaces. En este momento los jóvenes son de manera especial una urgencia pastoral y creemos que el lazo de la música puede unirlos. En la música del P. Damián no habrá que buscar nada que no sea evangelio. Y el evangelio, naturalmente, es el mismo de siempre. Pero la manera de presentarlo a los jóvenes de hoy tiene muy poco que ver con la de sólo ayer mismo. Nos parece que querer evangelizar, es decir, ofrecer a los jóvenes de hoy mismo la buena noticia de que pueden ser felices, sin dejar de ser jóvenes y siendo cristianos en sus propios ambientes, es un gran servicio que se les hace. Si se les ofrecen estas actividades, promovidas en esta ocasión por la pastoral juvenil de una diócesis, es porque se les valora, se les quiere tener en cuenta y porque se cree en ellos. Nos unimos desde aquí a esta apuesta por los jóvenes. 

 

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