16 de octubre de 2015

No podemos dejar de lado los problemas y sinsabores del mundo. La indiferencia no es humana, aunque se practique y mucho. Lo humano es el amor y más si, como debe ser, es gratuito y sin querer más recompensa que poder amar. Pensando en esto nos alegra darnos cuenta de que hay un aprecio generalizado en la sociedad por el trabajo humanitario y evangelizador de los misioneros y misioneras. Su amor generoso es el contrapunto al gran pecado de la indiferencia y su testimonio, en palabras y en hechos, es reconocido hasta por quienes valoran menos el quehacer de la Iglesia. Pero los misioneros no son «otra Iglesia». Están al servicio de iglesias y comunidades ayudándoles a vivir el mismo Evangelio que anuncia la Iglesia.

El día del DOMUND, Domingo Mundial de la propagación de la fe, es reconocido y querido por la sociedad española y se valora en muchos países del mundo. Su historia es larga, ya que se inició en 1926, siendo Papa Pío XI y desde entonces ha cruzado todas las fronteras. Ahora se celebra en más de 130 países y en España nació el mismo año de su institución y hay que recordar al sacerdote Ángel Sagarmínaga, alma eficaz en aquellos primeros tiempos de todo lo que fuera misión y misionero.

El DOMUND de este año tiene un mensaje que nos anuncia y prepara ya lo que el Papa quiere empezar el día 8 de diciembre en toda la Iglesia. Quiere poner a toda la Iglesia en clave de misericordia, a partir de la emoción que se experimenta al comprender y sentir la misericordia de Dios, y el lema misionero de este año es «Misioneros de la misericordia». Los misioneros son creadores de misericordia. Acompañar y atender a una persona es muy simple y muy sublime. Y de ninguna manera se puede hacer sin misericordia. Todos tenemos capacidad de amar y el Papa nos pide que seamos capaces de sacar esa energía que llevamos en el corazón. Los misioneros y misioneras lo hacen. Y no es, para ellos, tan importante lo que hacen sino por quién lo hacen. Detrás de su vida hay un quién humano y un quién divino. Eso es todo.  Y el día del DOMUND, y más días, nos piden que les ayudemos con oraciones y con dinero. Pues lo dicho: contra indiferencia, amor.

 

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