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Opinión Editorial

26 de mayo de 2017

No hace falta haber vivido mucho para comprender que no podemos vivir sin ayudarnos. Nuestras limitaciones son tantas, las de cada uno, que a todos nos hacen débiles y necesitados. Desde este supuesto abordamos hoy nuestro comentario teniendo en cuenta que en estos días estamos convocados a presentar la Declaración de la Renta y cómo, dentro de ella, tenemos la posibilidad de marcar con una X a qué queremos destinar el 0,7 % de nuestra contribución. Teniendo presentes los datos que cada año ofrece puntualmente la Iglesia Católica sobre el uso que hace de esta contribución, animamos a marcar esa X, en favor de la Iglesia, ya que es un modo eficaz y sencillo de contribuir al desarrollo de los servicios que ella ofrece a tantas personas y en tantas situaciones.

Se nos dice que “detrás de cada X hay una historia” y, convencidos de esto, sabemos que ayudar a la Iglesia y a sus obras es una manera concreta de colaborar en el compromiso de que muchas personas tengan una vida más digna y más humana. El 0,7 %, que libremente damos marcando con la X la casilla de la Asignación Tributaria a la Iglesia Católica, al contribuyente no le cuesta más, ya que simplemente decide a dónde quiere que se destine el 0,7% de lo que paga, y a otras personas les ayuda mucho.

¿Qué hace la Iglesia? Con ese dinero, y con otras necesarias aportaciones de los fieles por otros medios, lo que quiere es cumplir su misión. Sin medios humanos y materiales no se podría llevar a cabo el anuncio del Evangelio, la atención a las personas que están necesitadas, la catequesis, la formación de cristianos adultos, la remuneración de los sacerdotes y de otras personas al servicio de la Iglesia, la celebración de los sacramentos, la atención a las parroquias y la conservación de sus templos, el cuidado de los enfermos, pobres y necesitados, -aquí y en países más pobres-, la evangelización en tierras de misión o la ayuda al Tercer Mundo.

Pensando en esto sería bueno recuperar el sentido de la gratuidad y del agradecimiento. Desde nuestra fe creemos que hemos recibido dones y servicios por parte de la Iglesia. Bueno será también que nos sintamos Iglesia y, con nuestra ayuda, colaboremos con su vida y su misión.

 

 

19 de mayo de 2017

El próximo 23 de mayo, se celebrará en la UNED la clausura de los actos conmemorativos del centenario del primer Instituto Nipiológico de España que creó en su ciudad, Barbastro, el doctor Andrés Martínez Vargas. Los objetivos de estas acciones han sido reivindicar, destacar, descubrir, investigar, completar, admirarse y, en todo caso, aprender de la figura de uno de los barbastrenses más universales de todos los tiempos y rescatarlo de la preocupante amnesia colectiva que este país sufre hacia sus científicos.

Las sociedades del aprendizaje se caracterizan por apoyar y promover decididamente la labor de sus investigadores, suponiendo una de las bases más importantes en las que sustentar sus sistemas educativos: el respeto a su trabajo, el apoyo decidido a los referentes que estimulen para crecer y avanzar a los más jóvenes y en definitiva, la aceptación sin fisuras de que el progreso de un pueblo se basa en el conocimiento y la excelencia.

Todavía a día de hoy, nos preguntamos las razones de una crisis que no acaba de marchar y cuyo origen se remonta al modelo de sociedad que al parecer queremos ser: aquella que no apuesta por el conocimiento como uno de los impulsores principales para innovar y crecer en busca del bien común.

El espíritu de las acciones que se han llevado a cabo en Barbastro, ha intentado romper dichas barreras, muy bien descritas por José Antonio Marina en su Despertad al diplodocus, haciendo partícipes a los principales motores del cambio educativo:

Las escuelas con su colaboración en el concurso artístico, la apertura de todos los actos a las familias y a la ciudad en general como ex-presión del entorno educativo, la implicación de las empresas tales como UNED, Hospital así como El Cruzado Aragonés para transformar la sociedad del aprendizaje y el Ayuntamiento, cuya obligación pasa por crear las condiciones necesarias que animen, promuevan e inciten la investigación mediante unas becas que esperemos lleguen muy pronto.

 

12 de mayo de 2017

El próximo 18 de mayo se celebrará el «Día de los Mu-seos». Este año es una fecha especial para Barbastro por coincidir con el aniversario de la consagración de nuestro templo catedralicio, la mejor joya que podemos ostentar y la más significativa. Su consagración tuvo lugar en el año 1533, dieciséis años después del inicio de sus obras. Entramos, pues, en el quinto centenario del comienzo de esta magna obra.

Para conmemorar tal efeméride con la dignidad que merece, el Cabildo catedralicio, de consuno con el Museo Diocesano, han preparado un programa de conferencias, conciertos y celebraciones litúrgicas con el que despertar y alimentar en la conciencia de los barbastrenses la satisfacción y el aprecio por el primer templo diocesano. La condición de la «catedral» como madre de todas las iglesias de la Diócesis  –Ecclesia mater–, ya que constituye la «cátedra», de ahí su nombre, desde la que el Obispo ejerce la misión de pastor y guía de los fieles diocesanos, es el dato principal y más significativo que este quinto centenario ha de contribuir a resaltar.

Al mismo tiempo y en fecunda simbiosis, hay que dar su justo valor a los aspectos sociales, artísticos e históricos que se funden en la construcción y posterior existencia de nuestra catedral. Puede decirse con verdad que, en la construcción y mantenimiento de la catedral de Santa María de la Asunción, el pueblo de Barbastro se comprometió con meticulosidad y empeño, como explicaba el artículo Una catedral, una ciudad, de uno de nuestros colaboradores, publicado recientemente en estas mismas páginas.

Históricamente, nuestra catedral ha sido una baza importante, que los prelados barbastrenses han sabido jugar, sobre todo cuando los pasos se hacían más penosos y difíciles, en el largo camino de la pervivencia del Obispado, que logró culminar don Ambrosio Echebarría, justo es decirlo, consiguiendo en el año 1995 el decreto Illerdensis-Barbastrensis. De finium mutatitone, por el que se consolidó la que actualmente es la Diócesis de Barbastro-Monzón.

Finalmente, no hace falta ponderar la belleza del interior de nuestro templo catedralicio, que constantemente causa la admiración de propios y extraños. Si a la catedral de León se le ha otorgado el calificativo de pulchra leonina, ¿cuál sería el adecuado para describir la techumbre estrellada de nuestra catedral?

Todo ello reclama no sólo nuestra admiración, sino también el empeño por conocer, difundir y celebrar el centenario del mejor legado que nos transmitieron nuestros antepasados.

 

5 de mayo de 2017

Algunos padres tendrán que buscar, quizá en Google, para saber qué es exactamente lo que su hijo quiere ser de mayor. Blogueros, youtubers o influencers, por ejemplo. Los perfiles laborales cambian y las preferencias de los jóvenes españoles, también. Hoy, según el III In- forme Young Business Talents, elaborado por Praxis MMT, ESIC y Nivea, en colaboración con la Universidad de Granada, la mayoría de los jóvenes entre 15 y 21 años –el 38 por ciento– quiere trabajar en la empresa privada, mejor si es sólida y de largo recorrido, pero solo dos puntos por encima de los que optarían por montar su propia empresa: se trata de los emprendedores, una opción profesional que va perdiendo fuelle desde 2015.

La crisis ha transformado el escenario laboral y empresarial, por no hablar del de expectivas de futuro, al tiempo que el marco formativo preuniversitario, e incluso en el último ciclo de Primaria y Secundaria, ha ido girando hacia una enseñanza más pegada a la realidad económica cotidiana. Muestra de ello encontramos en colegios e institutos en los que las aulas son verdaderos viveros empresariales, en los que los escolares examinan los mercados que conocen de primera mano y plantean originales propuestas que desmenuzan para traducir a planes de negocio que se leen en euros. A profesores y alumnos hay que aplaudir la implicación, el acercamiento a una sociedad en la que la que el término empresa y empresario luchan por salir adelante, generando riqueza y sacudiéndose no pocas connotaciones tan negativas como injustas.

Emprender es ahora la palabra de moda y no son pocos los estudios que señalan al emprendimiento como una carrera profesional en sí, ligada sobre todo a los nativos digitales que utilizan con soltura estas herramientas. Los nuevos tiempos exigen nuevos perfiles y solo se puede responder a esa demanda con otros modos de abordar un futuro en el que, como en el pasado, lo realmente útil será lo que acabe generando beneficios para toda la sociedad.

 

28 de abril de 2017

Se estima que en la próxima década el cambio climático afectará a unos 175 millones de niños al año». Es una de las conclusiones del informe hecho público este mes El impacto del cambio climático en la infancia en España que el Comité Español de UNICEF encargó a la Fundación Ecología y Desarrollo. Pero no esperemos hasta entonces: el cambio climático ya tiene sus consecuencias y España, asegura Unicef, es uno de los países europeos más vulnerables.

El 2016 fue el cuarto año más caluroso desde que se tiene registro, año en el que las lluvias se redujeron un 20 por ciento y la temperatura media aumentó en todo el país. Fenómenos como las olas de calor, el incremento de las temperaturas y del nivel del mar, sequías y disminución de la disponibilidad del agua sumarán tanto frecuencia como intensidad. Al ritmo actual de crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero podríamos llegar a experimentar aumentos de temperatura de 5ºC para el 2050.

El informe describe algunas de las afecciones principales que ya sufren la infancia y la adolescencia españolas en «ámbitos claves para el desarrollo, como la salud, educación, acceso a agua y saneamiento, ocio y recreación, así como en el acceso a los bienes y servicios». Y sí, también el cambio climático es injusto, ya que los más desfavorecidos sufrirán de manera más acusada las consecuencias de unos insostenibles patrones de producción y consumo de una parte de la humanidad. El aislamiento en la vivienda, la cercanía o no a zonas verdes o a industrias contaminantes, los servicios médicos, la alimentación, etc., son factores socioeconómicos que acentuarán o mitigarán los efectos, y con ellos la brecha entre ricos y pobres.

Consumimos más recursos de los que necesitamos y muchos más de los que la tierra es capaz de generar o de reciclar de manera natural. La causa es global y lo son también las consecuencias, por eso UNICEF acompaña su análisis de una Agenda para la acción, que implica a ciudadanos y políticos en la labor de un desarrollo sostenible.

Negar el cambio climático, como ha hecho el titular de la poderosísima presidencia de los Estados Unidos de América, es una temeridad; es dar la espalda al mayor problema al que se enfrenta la humanidad porque implica y engloba todo el resto de problemas: migraciones, hambre, enfermedad, guerras. Es, por ende, el mayor reto que asumir, en todos los estratos sociales; el ciudadano, como responsable en cada uno de nuestros actos y, muy especialmente, en su papel de demandante a los gobiernos de una política que tenga el cambio climático como cabecera de sus programas y agendas.

 

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