9 de diciembre de 2016

La disposición previa para el cambio total que pide la conversión es saberse frágil, vulnerable, humilde, necesitado del bálsamo (perdón) de Dios… Justo lo contrario de lo que hacían los dirigentes del pueblo (fariseos, saduceos, escribas, letrados, sumos sacerdotes, etc.) que buscaban su propia coartada aunque, a la larga, fuera descubierta y desenmascarada. Necesitamos convertirnos continuamente para preparar la llegada del Señor a nuestra vida y vivirla con coherencia. Pero ¿de qué nos tenemos que convertir?, se preguntarán muchos, extrañados. Del pecado que anida en nuestro corazón y que tiene múltiples manifestaciones, como por ejemplo: el egoísmo, la soberbia, la agresividad, la violencia, la lujuria, la mentira, el desamor, la hipocresía, la apatía, la desesperanza, etc., y llegar a ser altruistas, generosos, humildes, pacíficos, castos, serviciales, acogedores, sinceros, testigos de la esperanza. Sin olvidar los pecados de omisión, pues cuánto bien y cuánto testimonio cristiano dejamos de hacer por cobardía, por comodidad o por pereza.

Es hora de espabilarse / de despertar del sueño.

Ya es hora de abrir los ojos / de ver la luz.

Ya es hora de levantarse / de reconocer la aurora.

Ya es hora de contemplar la salvación / de percibir lo nuevo.

Ya es hora de descubrir la presencia de Dios / de aceptar la salvación.

Ya es hora de hacer un sitio a Dios / de acoger la salvación.

Ya es hora de decir sí a Dios / de dejar atrás el pesimismo.

Ya es hora de poner la mano en las obras del reino / de comprometerse un poco más.

Ya es hora de dejar las tinieblas / de comenzar a sentir la presencia de Dios.

Ya es hora de abrir las puertas cerradas / de dar la palabra a los sin voz.

Ya es hora de romper el miedo / de atravesar el túnel y dejar la noche.

Ya es hora de mirar con esperanza / de despertar

La luz del día está encima.

¿No veis que Dios lo llena todo?

¿No veis que Dios está naciendo en cosas sencillas?

¿No sentís que todo habla de Dios?

¿No sentís que Dios está llamando a la puerta

¿No sentís que Dios tiene un sitio aquí?

¿No sentís su brisa, su trueno, su voz?

¿Qué signo de esperanza eres tú para el mundo?

¿Qué signo de esperanza descubren en tu vida?