25 de noviembre de 2016

Cuando a nuestro alrededor todo invita al desconcierto y a la desconfianza, porque todo es convulso y nadie logra «hacer pie»… Dios vuelve a «sorprendernos». Nos «descoloca». Nos regala un Papa «con rostro de padre y entrañas de madre» que ha logrado devolvernos la esperanza.

El año jubilar de la misericordia, -verdadero adviento universal para la humanidad-, ha logrado activar en el mundo la «revolución de la ternura» como verdadero motor del cambio «epocal» que nos está tocando vivir. Nuestra Diócesis de Barbastro-Monzón ha querido sumarse también a este «tsunami» de gracia, cristalizando en un signo muy sencillo y humilde la necesidad expresada por tantos adolescentes, jóvenes y familias noveles de poder contar con un «microclima» (espacio) adecuado para compartir la vida y la fe con los demás. Y hacerla fructificar.

Caritas Diocesana de Barbastro-Monzón, una vez más, ha sido sensible a esta necesidad y ha ofrecido a la Diócesis como un verdadero «Betania», -el hogar de los hermanos Lázaro, Marta y María, amigos de Jesús, donde se «perdía» para descansar, disfrutar de la amistad y reponer fuerzas-, la «Casa de Acogida» de Santa María de Bruis.

Transcribo literalmente las palabras que D. José Luis Escutia Doti, Director de Caritas Diocesana de Barbastro-Monzón, compartió en la celebración de la clausura del año de la misericordia que tuvo lugar el día 13 de noviembre en la con-catedral de Monzón:

“Para Cáritas Diocesana de Barbastro-Monzón, la apertura del año santo de la misericordia comenzó con un acto entrañable que, en cierta medida, fue otro signo de cómo, gracias al esfuerzo de los voluntarios, de los trabajadores y de la colaboración económica de todos, se podía abrir la puerta del Centro de Inserción Laboral «Valentín Ledesma» para dar una oportunidad a aquellos que han quedado apartados del tren del progreso.

Hoy, con esta celebración, clausuramos el año santo de la misericordia (…) Pero como los cristianos no estamos hechos para cerrar puertas... las vamos a dejar entreabiertas a nuestros hermanos, sea el que vive al lado, cuando tiene una necesidad, o el que viene de lejos ya sea migrando, huyendo del hambre o buscando refugio de la persecución política o religiosa; las vamos a dejar entreabiertas dando cobijo a quien cae en las garras del juego, de las drogas, del dinero o de tantos «becerros de oro» que esta sociedad nos pone tan a mano. No nos toca a nosotros juzgar sino mirar con las «gafas» de Dios, que perdona siempre porque mira con misericordia. Vamos a dejar entreabiertas las puertas de nuestra Iglesia a los jóvenes, que han de encontrar en ella un lugar atractivo para desarrollarse libremente y dar sentido pleno a sus vidas.

En esta línea, nuestro Obispo, pidió a Cáritas Diocesana de Barbastro-Monzón un gesto. Gesto que ha tenido lugar en esta celebración, con la entrega de una llave. Esa llave abre, en el precioso entorno del Valle de la Fueva, en pleno Pre-pirineo de nuestra Diócesis, bajo el amparo de la Virgen de Bruis, una Casa que para Cáritas es símbolo de encuentro y de convivencia. Ese edificio, que se acondicionó para la realización de colonias de verano para personas con dificultades de movilidad y que usamos cada año para los encuentros de voluntarios, va a recibir una nueva inversión para dotarlo, principalmente de una calefacción, que permitirá usarlo todo el año así como de los medios para que, con este nuevo impulso, llegue a ser la Betania de la Diócesis de Barbastro-Monzón.

Esta llave abre la puerta de la Casa de Bruis para que nuestros jóvenes tengan un lugar donde tener un ocio lejos de drogas y falsas quimeras y cerca de Dios, donde los matrimonios o las familias noveles puedan reunirse y pasar un agradable rato en un lugar idílico al tiempo que reflexionan sobre lo que es darse los unos a los otros o donde nuestros mayores puedan encontrar la convivencia y compañía que a veces tanto necesitan.

Cáritas Diocesana abre la puerta de su «Casa de Encuentro» y la pone a vuestra disposición, a la de todos los cristianos de la Diócesis Barbastro-Monzón y por eso os hacemos entrega hoy de la llave que abre la puerta de la casa, que ya es la vuestra.

Este es nuestro gesto. Cáritas Diocesana va a poner los medios. Ahora está en nuestras manos que sepamos darle uso, llenarla de contenido, de nueva ilusión, de nuevos proyectos, en definitiva, llenarla vida para mayor gloria del que nos inspira. Con esa ilusión os abrimos la puerta. Que así sea”.

Con mi afecto y bendición

Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

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