29 de abril de 2016

Alto Aragón a la fiel custodia de San José con el fin de que nos proteja y suscite en nuestras familias los evangelizadores laic@s, consagrad@s y ministros ordenados (diáconos, sacerdotes, obispos) que necesite para que pueda pervivir otros mil años más  nuestra Diócesis de Barbastro-Monzón.

Igual que a José le tocó en su tiempo abrir una nueva etapa de la historia, nos toca ahora a nosotros, -en este tiempo no menos complejo, arduo y delicado-,  constituirnos en mediación privilegiada para que Dios re­nazca en el corazón de cada uno de nuestros pueblos, de nuestras familias, de nuestros hijos, especialmente los más jóvenes.

La docilidad, la paciencia, la sencillez y el silencio de José son más elocuentes todavía porque resaltan su humilde y maduro modo de vivir la fe y de servir al plan de la salvación, poniendo a disposición de los designios divinos, -como expresara el Beato Pablo VI-,  su libertad, su legí­tima vocación humana, su fidelidad conyugal, aceptando de la fami­lia su condición propia, su responsabilidad y su peso.

De la mano de José, custodio de la familia de Nazaret, su tesoro más preciado, nos abrimos al Misterio y nos dejamos  «habitar» por el Misericordioso que se constituye en bálsamo de Dios, colmando de sentido y plenitud nuestra vida”.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos, -manifestó el Papa Francisco en la homilía con que inauguraba su Pontificad-,  es el servicio al que estamos llamados todos para proteger con amor lo que Dios nos regaló y hacer brillar la estrella de la esperanza en la humanidad.

Alcemos nuestra voz agradecida al Señor por el don precioso recibido y pidámosle, por mediación de San José, que nos siga bendiciendo con nuevas vocaciones como garantía inequívoca de su promesa de futuro:

 

Oh Dios, Padre bueno,

dueño de la mies,

escucha la oración de tus hijos.

Concédenos abundantes vocaciones

sacerdotales, religiosas y laicales,

garantía de vitalidad

para el porvenir de tu Iglesia.

Haz que los sacerdotes, religios@s y laic@s

sean testimonio de fraternidad

por su total entrega a Ti y a los hermanos.

Suscita abundantes vocaciones al sacerdocio

para que llamen, acompañen,

disciernan, sostengan y formen

a otros muchos en su camino vocacional.

Danos sabiduría

para descubrir tu llamada,

y generosidad para seguirla con prontitud.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Ojalá sepamos aprender en el hogar y en el taller de Nazaret los valores y las actitudes que configuran a los discípulos misioneros a quienes el Señor sigue invitando a colaborar con Él.

 

Con mi afecto y bendición

Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón