18 de septiembre de 2015

Instrumentos de la «orquesta de Dios»

En mi escrito para vosotros de la semana pasada  os prometí que en semanas sucesivas compartiría cómo habría que proceder, según refiere el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, para que nuestra Diócesis entre en una dinámica de conversión misionera que relance una evangelización por contagio, por atracción, por ósmosis en todo el Alto Aragón.

Permitidme, por si os resulta más elocuente, que me sirva del diálogo que escuché a dos jóvenes al terminar la eucaristía donde les había pedido encarecidamente que me echaran una mano para poner nuestra Diócesis de Barbastro-Monzón en clave de «SOL»:

-¡Sugerente imagen!

-Formar una gran y única «orquesta», sigue siendo el sueño de Dios.

-¡Nunca se me habría ocurrido!

-Dios en su «orquesta» cuenta ya con ‘director’ (Jesucristo) y ‘partitura’ (la Palabra de Dios). El gran desafío es integrar en ella a todos los instrumentos.

-¡No entiendo!

-Está clarísimo. En la «orquesta de Dios» los instrumentos son las propias personas, agrupadas igualmente en tres grandes familias. La familia de l@s laic@s, la de l@s consagrad@s y la de los ministros ordenados o sacerdotes. Cada persona, como si de un instrumento se tratara, tiene un timbre característico (vocación) que nos permite adivinar de qué instrumento se trata y a qué familia pertenece.

-¡Y qué bien suenan todos juntos!

Os quiero decir que, sin duda, Dios ha adornado a cada persona con abundantes gracias y cualidades; les ha invitado a formar parte de su «orquesta»; les ha proporcionado las mediaciones adecuadas para que puedan descubrir su timbre característico; les ha ayudado a cultivar y desarrollar su propia singularidad; pero, sobre todo, les ha hecho descubrir su complementariedad personal y familiar:

.- la familia de l@s laic@s, colocada en el corazón del mundo, llevan a cabo su tarea evangelizadora a través del ámbito familiar, laboral, cultural, económico, político, social… Tratan de integrar la fe y la vida.

.- la familia de l@s consagrad@s, llamada a ser parábola del Reino, signo de que Dios es el único absoluto, tratan de vivir en el día a día su seguimiento radical al Señor en pobreza, castidad y obediencia.

.- la familia de los ministros ordenados (obispos, sacerdotes y diáconos), identificada con Cristo buen Pastor que no vino a ser servido sino a servir, que partió el pan y se dejó partir entregando su vida por nosotros, que estuvo al lado de los más débiles y necesitados, convoca, vertebra y preside la comunidad cristiana.

¿Y si te equivocas de familia?

Aquí se interrumpió la conversación.

¿Cómo pienso que se podría concluir? Seguiremos la próxima semana.

 

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón 

 

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