26 de junio de 2015

Cuando nos disponemos a cerrar el curso y estoy a punto de desearos felices vacaciones, el papa Francisco nos ha sorprendido con el regalo de su encíclica «Laudato si’», en la que nos invita a “pensar en verde”, color esperanza, y a cambiar de “chip”.

Como hacen las buenas madres, el Papa nos anima a tomar conciencia de que, cualesquiera que sean nuestras creencias, todos los seres humanos habitamos una misma “casa común”, el mismo planeta “tierra”; y nos urge a escuchar el grito profundo que emerge de sus entrañas por el daño que le hacemos a causa del uso irresponsable de los bienes que Dios ha puesto en ella.

¿Qué mundo queremos dejar a nuestros hijos?, se pregunta el Papa. Y tras ésta, late otra pregunta: ¿qué sentido tiene nuestra vida?, ¿para qué tanto trabajo y tantos esfuerzos? A fuerza de tópicos, que hemos convertido en dogmas, hemos invertido el orden de la creación y las relaciones que nos vinculan con la naturaleza, con los demás y con Dios. Sólo devolviendo al ser humano su originario sentido de creatura, su sentido fraterno que lo vincula con los demás hermanos, y su sentido de hijo que lo lleva a saberse hijo de un mismo y único Padre, la humanidad podrá recrear su identidad y vocación, que no es otra que la de participar de la plenitud divina.

En el fondo, este es el nuevo paradigma y el ángulo de visión que nos sugiere el papa Francisco, en su reciente encíclica, con el fin de que podamos recuperar la plenitud y el sentido de nuestra vida.

Te ofrezco, por si te ayuda, este decálogo, publicado por mosén Joan Bestard, para salir de la espiral de autodestrucción en la que nos hallamos inmersos y disfrutar del tiempo que se nos regala cada mañana y, en particular, de este tiempo hermoso del verano. Aprovéchalo para:

1.   Dialogar y relacionarte: Es la acción más noble del ser humano a través de la cual uno escucha y habla, recibe y da, se crece y consolida la amistad.

2.   Amar: Es la esencia de la vida, que brinda al ser humano sentido y felicidad.

3.   Servir: Es una actitud que te hará sensible a las necesidades de los demás, te ennoblecerá y te ayudará a crecer por dentro.

4.   Trabajar: Es el medio privilegiado para realizarte a ti mismo, ser útil a los demás y construir una sociedad más justa y humana.

5.   Leer: Es una manera de perfeccionarte con el saber de los demás.

6.   Viajar. Es una actividad que enriquece en gran manera, porque entras en contacto con gentes y culturas diversas que te pueden complementar.

7.   Contemplar la naturaleza: Es el arte de Dios, donde Él se ha manifestado en toda su belleza. Y Dios ha sido muy generoso con nuestra tierra. Démosla a conocer. Que unos y otros puedan disfrutar de sus encantos y de la bondad de nuestra gente.

8.   Meditar. Es un ejercicio necesario para llegar a lo más profundo de tu corazón.

9    Rezar. Es el modo de entrar en contacto con Dios y expresarle tus inquietudes, tus anhelos y tu amor.

10.Evaluarte a ti mismo: Es un momento propicio para hacer balance, decidir con energía lo que debes potenciar y lo que debes corregir. Pero, sobre todo, para que nadie te “viva la vida”.

Con mi afecto y bendición. Felices vacaciones.

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

 

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